No se enteró el Merval de que en el exterior habían sacado algunos conejos de la galera de Wall Street -llamados balances individuales- y con eso, derramando un repunte que alcanzó a la magullada comunidad bursátil de Europa, arribando también al Bovespa. El «patito feo» resultó el indicador local, mostrando apatía en todas las variables y realizando una rueda atornillada a una bruma interna que no pudo ser levantada más que hasta un máximo tenue -de 2.325 puntos- cuando tocó su piso intradiario (nuevamente perforando la centena) hasta 2.292, para rematar la faena dentro de la opacidad en que venía y con cierre de 2.311 unidades. Un simbólico, inexpresivo porcentual del 0,05% en alza de la plantilla líder, pero con los demás indicadores fijando descensos (el de la Bolsa, nivel general, cayendo otro 0,41%). En las diferencias de signo entre especies, mora otro testimonio de una rueda inclinada a lo negativo. Solamente 19 aumentos contra 36 títulos que bajaron. El Grupo Galicia, tocado para la reacción -con el 2,64%- resultó factor de compensación, y eludiendo marcar caída en el índice principal. Todo esto lubricado apenas con $ 32 millones de efectivo, condenando a un desarrollo con ambiente de «pesadez» para transar y muchos lunares operativos. En el exterior, el Dow con repunte del 0,6%, europeos en torno del 2% de rebote, con Bovespa en suba del 0,70%. Dejando así a Buenos Aires en una isla apartada del resto, en una preocupante vida de náufragos. La Bolsa, ausente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario