La tensión entre Atenas y sus socios europeos sigue provocando que los ahorristas helenos retiren sus depósitos de los bancos a un ritmo tan elevado que, en la actualidad, el sistema bancario griego posee fondos menores al nivel existente en junio de 2012, alcanzando apenas los 148.042 millones de euros. Sólo el miércoles de la semana pasada se retiraron 300 millones de euros, la sangría más alta desde el acuerdo con el Eurogrupo (formado por los ministros de Finanzas, el presidente de Banco Central Europeo y el presidente del propio grupo) del 20 de febrero.
Desde diciembre, unos 20.000 millones de euros salieron de las entidades financieras y la realidad se agrava diariamente ya que de la demanda de 900 millones que realizó Atenas, el BCE sólo giró 400 millones de euros en calidad de financiación extraordinaria para proteger a la banca.
En medio de ese panorama, Tsipras insistió el viernes en que los depósitos griegos "están a salvo" y en que el país no sufre problemas de liquidez a corto plazo, mientras se acerca la fecha límite para que Grecia se quede sin dinero. Una línea roja que centró la reunión de ayer con la canciller Merkel.
En un intento por apostar por el diálogo como camino para solucionar los problemas, el primer ministro griego prometió en Berlín que su Gobierno llevará a cabo "amplias reformas estructurales", pero sin dejar de lado el plano social para hacer frente a la "crisis humanitaria" que vive su país.
En una coyuntura en la que las relaciones bilaterales entre Grecia y Alemania no pasan por su mejor momento, con fuego cruzado desde sus respectivos ministerios de Finanzas, los dos gobernantes intentaron dar una imagen de cordialidad.
"Quizá desde fuera se tiene otra imagen sobre nuestra relación, pero es muy positiva", indicó Tsipras, que aprovechó para hacer un llamamiento para acabar con los estereotipos. "Ni los griegos son holgazanes, ni los alemanes tienen la culpa de los males y de los problemas en Grecia. Debemos trabajar duro para superar estos horribles estereotipos".
Merkel, por su parte, recordó que Alemania no es el país que decide sobre la ayuda a Atenas sino las instituciones que forman la troika de acreedores (BCE, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional). "Represento a uno de los 19 países de la eurozona. Las decisiones sobre la liquidez de Grecia afecta a todos los miembros del Eurogrupo y se adoptarán tras escuchar las valoraciones de las tres instituciones implicadas, de común acuerdo", insistió. "Atenas debe cumplir también sus compromisos", agregó.
| Agencias DPA y EFE; |
y Ámbito Financiero


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