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Sin enfrentar la inflación, no habrá cambios en la política económica
El diagnóstico inicial fue encargado al expresidente del Banco Central Javier González Fraga, quien identificó al deterioro fiscal -"hoy cerca del 3% de déficit"-, acompañado inevitablemente por un proceso de atraso cambiario y por una inflación que ya alcanza un nuevo piso del 2% mensual, como los principales obstáculos que hay que sortear en la coyuntura de 2014. "Empieza a haber síntomas de una caída de la demanda de dinero; la plata quema en los bolsillos de la gente y en sus cuentas corrientes", dijo el economista, aclarando que no está a favor de una megadevaluación para corregir el "tremendo" atraso del tipo de cambio de los últimos 5 años. González Fraga abogó por el restablecimiento de las metas de inflación con las cuales "muchos países han controlado escaladas de precios del 20%" sin emplear políticas recesivas, compatibilizando las expectativas inflacionarias con las decisiones empresariales.
Para Orlando Ferreres, titular del estudio OJF & Asociados, el Banco Central le echará nafta al fuego de la inflación, al emitir, según sus cálculos, $ 205.000 millones el año que viene. "Da miedo ver el número de adelantos transitorios del BCRA, puede barrer todo lo que encuentre a su paso", sentenció.
Además del exceso de pesos, Ferreres hizo foco en el faltante de divisas, pronosticando reservas por u$s 27.000 millones para diciembre de 2014 y relativizando el desendeudamiento del país, ya que actualmente el Gobierno no computa el pago a los holdouts, la compensación a Repsol, los litigios en el CIADI y los intereses adeudados al Club de París. Asimismo, Marcelo Capello, presidente del IERAL (centro de estudios de la Fundación Mediterránea), afirmó que el dispendio de recursos del Banco Central para pagar deuda pública acarrearía al stock de reservas a un 4% del producto en 2015, peligrosamente cercano a los niveles de la atribulada Venezuela.
"En los últimos años de este tobogán, el crecimiento previsto no llega al 2%", vaticinó Ferreres, argumentando que el sector agrícola no va a aumentar un 20% el volumen como pasó este año, el mercado interno no tendrá tanto dinamismo y la fuerza laboral no se incrementará.
Sin embargo, como aseguró Bernardo Kosacoff, en un país tan volátil como la Argentina, ha aparecido un fenómeno muy particular y es que "el mercado interno ha sido un colchón de amortiguación muy fuerte". "Dejamos de crecer, pero estamos arriba de la meseta", añadió. No obstante, el economista advirtió que "la productividad total de los factores en la Argentina está estancada y es el elemento central que tenemos que resolver, no solamente para garantizar el crecimiento, sino también para generar inclusión".


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