3 de agosto 2011 - 00:00

Sin gremios, Rousseff lanzó plan industrial pro empresas

«Hoy más que nunca es imperativo defender la industria brasileña y nuestros empleos de la competencia desleal y de la guerra cambiaria», señaló Dilma Rousseff cuando anunció el plan.
«Hoy más que nunca es imperativo defender la industria brasileña y nuestros empleos de la competencia desleal y de la guerra cambiaria», señaló Dilma Rousseff cuando anunció el plan.
Brasilia - El Gobierno brasileño lanzó ayer un millonario plan para estimular la economía que perdió competitividad con la continua apreciación del real. El programa, llamado Plan Brasil Más Grande, contempla exoneraciones e incentivos por 25.000 millones de reales (u$s 16.000 millones) para fortalecer la industria. «Estamos ante un escenario mundial de competencia predatoria», afirmó el ministro de Hacienda, Guido Mantega. Su Gobierno denuncia que, con la crisis, aumentaron las prácticas desleales en el comercio internacional en disputa por mercados en expansión, como el de Brasil, al tiempo que países como Estados Unidos y China fomentan la depreciación de sus monedas.

«Hoy más que nunca es imperativo defender la industria brasileña y nuestros empleos de la competencia desleal y de la guerra cambiaria, que reduce nuestras exportaciones y, más grave todavía, intenta reducir nuestro mercado interno» con una avalancha de importaciones, dijo la presidenta Dilma Rousseff al criticar la «guerra cambiaria».

La mandataria lanzó un paquete que incluye incentivos a la inversión, principalmente en tecnología, exoneraciones tributarias de hasta u$s 16.000 millones en dos años, medidas contra la competencia desleal en las importaciones y estímulos a la exportación.

«La orden de la presidenta es clara: tolerancia cero con todo tipo de importación fraudulenta, piratería y falsificación de origen. Defenderemos nuestra producción local, nuestro mercado interno», dijo a su vez el ministro de Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel.

El programa dará un claro incentivo a la producción nacional, especialmente en las áreas de tecnología y defensa, y generación de empleo en el país. Los bancos públicos brasileños sólo podrán financiar proyectos con contenido local y generación de empleo en el país, y en sus compras el Gobierno podrá pagar hasta un 25% más si el producto genera empleo e innovación tecnológica.

El ministro de Hacienda advirtió que serán respetados acuerdos regionales, con los países del Mercosur y hasta México, por ejemplo en autos, los cuales podrán enviar producción que será considerada nacional. «No sólo Brasil está siendo invadido; el mercado de América Latina tiene que ser para los latinoamericanos», dijo Mantega. Sin embargo, Rousseff garantizó que su plan quinquenal no caerá en medidas proteccionistas.

Recientes estudios de la Confederación Nacional de la Industria señalan que el 48% de las empresas exportadoras brasileñas perdió mercado o dejó de exportar en 2010, y un tercio enfrenta la competencia de sus pares chinas en el mercado brasileño.

A su vez, el Instituto de Geografía y Estadísticas (IBGE) divulgó ayer que la producción industrial cayó un 1,6% en junio sobre mayo. La industria brasileña, que en los años noventa ganó impulso, consiguió salir de la crisis y en 2010 recuperó pérdidas con un crecimiento del 10,9%, pero ya daba señales de desgaste: por primera vez en décadas, Brasil exportó más productos básicos que manufacturados.

«Este paquete no resolverá el problema, pero es un buen inicio», concluyó el presidente de la poderosa Federación de Industrias de San Pablo, Paulo Skaff, a la televisión estatal.

En la presentación del nuevo conjunto de medidas, el Gobierno destaca la «incertidumbre» existente en el mercado internacional, y destaca la necesidad de «fortalecer las cadenas productivas y proteger la industria nacional de prácticas comerciales ilícitas».

Agencias AFP y DPA

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