Fue en un marco de mayor optimismo por las negociaciones entre el Gobierno y el FMI, que podría aumentar los fondos destinados a la Argentina. Los ADR subieron hasta un 16,9% en Nueva York.
El dólar anotó ayer su segunda baja consecutiva, al caer 88 centavos (-2,24%) a $38,40, sin necesidad de que el Banco Central saliera a intervenir en el mercado cambiario, como hizo a lo largo de las últimas semanas para contener el precio de la moneda. En sintonía, el mayorista descendió $1,05 (-2,73%), en una sesión con un muy bajo volumen negociado (cayó 33,6% a u$s 304 millones) y poca demanda por parte del sector privado. Si bien es algo temprano para hacer proyecciones, algunos operadores hablaron de que este podría ser un punto de inflexión para el tipo de cambio, que podría a comenzar a operar con mayor estabilidad en los próximos días.
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El analista Gustavo Quintana destacó que "los precios de la moneda norteamericana retrocedieron ante la menor demanda por cobertura". Además, señaló que "el escaso volumen de negocios, el segundo más bajo de la semana, potenció la sensación de una lenta pero persistente desaparición de la fuerte presión sobre el dólar que en los días previos le hizo alcanzar máximos históricos". Por su parte, Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, comentó que "los inversores esperarán hasta donde el mercado fije un piso y comenzarán a normalizar la oferta y demanda ya que la trepada cuando pasó los $40 respondió sólo a una operación de 'overshooting' clásica de mercados de cambios globales". "De golpe nadie quiere cerrar operaciones hasta que el mercado establezca libremente un equilibrio no inducido por el Banco Central", enfatizó.
En el mercado de dinero entre bancos, el 'call money' siguió negociándose a un promedio del 58%, mientras que las tasas de las Lebac en el segmento secundario operaron estables en sus rendimientos, ofreciendo una tasa del 60% nominal anual para los títulos más cortos. En el ROFEX se contabilizaron $665 millones. Más del 50% se negoció para septiembre y octubre con precios finales a $38,301 y $39,801 y tasas del 38,72% y 43,55%, respectivamente. Por su parte, el dólar "blue" se hundió 60 centavos a $38,60, de modo que la brecha cambiaria se amplió ligeramente al 0,52%.
En caso de que el tipo de cambio logre estabilizarse en los niveles actuales, las tasas de interés en pesos se mostrarían altamente atractivas para los inversores. El problema de los rendimientos actuales, además de que no son sostenibles, es que no seducen a los ahorristas en períodos de mayor incertidumbre. Es que el dólar en la Argentina funciona como termómetro de la economía y en períodos más volátiles la gente se termina volcando por la moneda norteamericana, ante la falta de confianza en el peso. Habrá que esperar a ver las operaciones de mañana (por hoy) y de la semana que viene para ver cómo sigue el desarrollo de esta historia, pero al menos, por ayer, sembró un marco de mayor calma.
Por su parte, con el impulso de energéticas y bancos, que saltaron hasta un 14%, el Merval cerró ayer con fuertes ganancias, por segunda jornada consecutiva, alentado por las negociaciones del Gobierno con el FMI para acceder a otro plan de ayuda financiera, que incluso podría incluir fondos adicionales (ver pág. 2). El panel líder trepó 4,1% y quedó a un paso de los 30.000 puntos (cerró en 29.948,35), ayudado por la buena performance de las acciones argentinas que cotizan en Wall Street, que anotaron subas de hasta 16,9%, como fue el caso de Central Puerto. Además, el mercado se mantuvo optimista, de cara a un acuerdo entre el Gobierno nacional y los gobernadores para la próxima semana por el Presupuesto del 2019. Entre los principales incrementos se destacaron Central Puerto (+14,6%), Distribuidora de Gas Cuyana (+12,7%), Galicia (+11,7%) y Supervielle (+10,2%). El monto operado en acciones se expandió un 23% a $1.673,7 millones.
En el segmento de la renta fija, los principales bonos en dólares (que cotizan en pesos) descendieron hasta 3,3%, en sintonía con el tipo de cambio, mientras que los títulos nominados en moneda dura volvieron a recuperar terreno y ganaron hasta 3,1%. En el tramo corto, el Bonar 2019 en dólares ya rinde 7%, cuando en el peor momento de la semana pasada su retorno era del 10,50%. Por último, el riesgo país volvió a anotar una baja importante, al retroceder 2,02% a los 729 puntos básicos, tras superar la semana pasada los 800. Esto significa que si la Argentina saliera a financiarse a 10 años debería pagar una tasa del 10,16%. En caso de mantener la tendencia, esta cifra caería por debajo del 10% y el indicador podría volver a operar por debajo de las 700 unidades, luego de la fuerte turbulencia.
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