6 de abril 2015 - 00:00

Sin tregua, comienza la pelea por letra chica del acuerdo nuclear con Irán

El presidente de Irán, Hasán Rohaní, presentó como un gran éxito el acuerdo nuclear. Dijo que el mundo reconoció el estatus atómico del país.
El presidente de Irán, Hasán Rohaní, presentó como un gran éxito el acuerdo nuclear. Dijo que el mundo reconoció el estatus atómico del país.
Teherán y Washington - Apenas tres días después del anuncio de un acuerdo nuclear marco entre las grandes potencias e Irán por el plan nuclear persa, comenzaron a aflorar ayer las fuertes pujas sobre el texto final, que debe lograrse antes del 30 de junio. Por un lado, la propia República Islámica exigió que las sanciones económicas que pesan en su contra sean levantadas definitivamente y no sólo suspendidas. Por otro, Barack Obama comenzó a maniobrar para evitar la obstrucción del Congreso dominado por los republicanos. Por último, el premier israelí, Benjamín Netanyahu no ocultó su deseo de dar por tierra con el acuerdo.

El canciller iraní, Mohamad Yavaz Zarif, recordó ayer a Estados Unidos que el pacto anunciado para desarrollar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní exige "eliminar, no suspender" las sanciones que pesan sobre el país y que han lastrado su economía.

Zarif se expresó así en declaraciones a la televisión iraní, en las que criticó un documento enviado por la Casa Blanca a la prensa de su país con información sobre el acuerdo, en el que se afirmaba que las sanciones internacionales quedarían "en suspenso" y que su levantamiento sería "progresivo".

"Los estadounidenses pusieron lo que quisieron en su nota para uso doméstico. Oficialmente protesté al secretario de Estado, John Kerry, por esta declaración con posiciones contrarias a la declaración de Lausana. La Unión Europea también protestó porque habían hablado en contra de su posición", dijo.

Zarif, una de las figuras más destacadas en las negociaciones, insistió en que "las sanciones serán levantadas inmediatamente si se llega a un acuerdo". Además, recordó que la declaración conjunta de Lausana (Suiza) no es todavía un documento con validez legal y que sólo constituye un borrador.

Al igual que hizo el presidente iraní, Hasán Rohaní, en un discurso televisivo al país, el ministro destacó que Irán "cumplirá sus promesas mientras Occidente haga lo mismo", antes de sugerir que de cumplirse el acuerdo, éste podría servir para abrir la puerta a "relaciones más productivas con la comunidad internacional".

"No queremos nada más que nuestros derechos. Nunca perseguimos una bomba, ni en el pasado ni ahora. Tampoco buscamos la hegemonía regional. Queremos buenas relaciones con nuestros vecinos", añadió.

La declaración emitida el pasado día 2 entre Irán y los países del Grupo 5+1 (EE.UU., China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania) marca los objetivos para llegar a un acuerdo definitivo antes del próximo 30 de junio.

En tanto, el presidente Barack Obama debe ahora vender el acuerdo al Congreso, donde los republicanos se oponen y en el que los demócratas tienen la llave para no frustrar la estrategia diplomática de la Casa Blanca.

Las maratónicas negociaciones de Lausana podrían quedar en la nada si el Congreso consigue un consenso a prueba de veto presidencial para rechazar los términos del acuerdo.

Los republicanos se mostraron desde el primer momento en contra de los términos del acuerdo marco anunciado el jueves último y quieren aprobar una ley que permita al Legislativo tener voz sobre si se pone en práctica el histórico acuerdo nuclear.

Pero la portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, afirmó que Obama vetará esa legislación si llega a su escritorio, aunque su Gobierno está abierto a debatir un papel "supervisor" para el Congreso.

El mayor problema para la Casa Blanca será si suficientes demócratas deciden sumarse a los republicanos y apoyar la ley que permita al Congreso rechazar el pacto con Irán con bastantes votos (dos tercios) como para negar al presidente el poder de veto.

El acuerdo preliminar alcanzando en Lausana obliga a Irán a reducir el número de centrifugadoras para enriquecer uranio en dos tercios, rebajar el nivel de enriquecimiento de uranio e inspecciones de las tres principales instalaciones atómicas iraníes a cambio del levantamiento progresivo de sanciones.

Las potencias internacionales implicadas en las negociaciones (EE.UU., Rusia, China, Reino Unido, Francia, Alemania y la Unión Europea) deberán pulir los detalles técnicos del acuerdo final antes del 30 de junio.

La estrategia republicana va en consonancia con la de Israel, cuyo primer ministro, Netanyahu, dijo ayer en un raid en la televisión estadounidense que su intención no es la de "destruir el acuerdo", sino "destruir un mal acuerdo".

El pacto representa para Irán un "sueño" y es al mismo tiempo "una pesadilla para el resto del mundo", destacó el premier en una entrevista a la emisora NBC, tras recordar que de todos modos Irán seguirá manteniendo su "amplia infraestructura nuclear".

Según Netanyahu, el pacto no hace otra cosa que aumentar los recursos en las arcas del Estado iraní para poder así financiar el terror, y al mismo tiempo ninguna de las centrífugas atómicas de la República Islámica "será destruida".

En momentos en que el Congreso norteamericano prepara sus audiencias sobre el tema, Netanyahu aseguró que habló con numerosos representantes y senadores demócratas y republicanos.

"Éste no es un asunto partidista y tampoco es un asunto exclusivo de Israel", dijo a la CNN. "Éste es un asunto mundial porque todo el mundo estará amenazado si el Estado terrorista más prominente de nuestro tiempo tiene infraestructura para producir no una bomba nuclear, sino varias".

Agencias EFE, ANSA, Reuters y DPA,

y Ámbito Financiero

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