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Sindicatos disidentes quieren dividir paritarias en el año
• Planteo común de las CGT de Moyano y Barrionuevo y de la CTA de Micheli.
• Empresarios piden prudencia
Hugo Moyano, José Ignacio de Mendiguren, Pablo Micheli, Luis Barrionuevo
Así lo anticiparon a este diario Luis Barrionuevo, de la CGT Azul y Blanca; Pablo Micheli, de la CTA opositora, y colaboradores de Hugo Moyano. La advertencia complicará los planes del Gobierno de mantener a raya los aumentos de este año por debajo del 20 por ciento. De hecho, en varios sectores sindicales dijeron que funcionarios admitieron que será difícil sostener ese tope en las paritarias y que sólo buscarán forzarlo en las negociaciones del sector público.
En tanto, los empresarios pidieron prudencia y no hablar de porcentajes de manera provisoria e insistieron con una tesis consistente de los industriales de que la negociación debería responder a la lógica de cada sector en particular. El portavoz fue el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, que en las últimas semanas intentó sin éxito convencer a las fracciones opositoras del sindicalismo de allanarse a los pedidos de moderación del Gobierno.
Barrionuevo elevó el monto de los pedidos al avisar que los gremios que integran su central reclamarán «un piso de entre un 30 y el 35 por ciento con una cláusula de revisión para el segundo semestre del año». El gastronómico aclaró que todavía no pudo discutirlo con Moyano y que intentará hacerlo luego de una reunión del Consejo Directivo de la central del camionero, prevista para el miércoles que viene.
Como ejemplo, Barrionuevo dijo que el sindicato de trabajadores de estaciones de servicio, que lidera Carlos Acuña, había acordado una suba del 30 por ciento para este año y que los empresarios dieron marcha atrás luego de que el Ministerio de Trabajo advirtiera que no homologaría un convenio en esos términos.
En la misma línea, Micheli explicó que los gremios de la CTA que encabeza pedirán «de un 30% al 35% de aumento» y la incorporación de un artículo en los acuerdos en el que esté asentada la opción de reabrir la paritaria a partir de julio. El jefe de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) dijo, además, que su sector impulsará la suba del salario mínimo, vital y móvil a $ 5.000, lo que representaría un incremento de casi un 74 por ciento respecto de los 2.875 pesos a los que llegará ese monto de referencia el mes que viene.
En la CGT de Moyano, en tanto, analizan una estructura similar de paritarias aunque con un rango menor. El propio camionero dijo el miércoles que el piso de la negociación debería estar en línea con el 25 por ciento de inflación medida por las consultoras privadas. Oscar Mangone, del sindicato de trabajadores del gas, explicó: «La idea es trabajar sobre una base del 25% de aumento. En marzo iremos con ese piso en mente, pero lo ideal será fijar un primer aumento hasta mitad de año. Y en junio volver a negociar, para cerrar el año en septiembre con una idea más amplia de cuál fue el comportamiento de los precios».
Preocupación
La escalada de reclamos llevó preocupación a los empresarios. Mendiguren sostuvo ayer que «no es serio hablar de cifras» antes del arranque formal de las paritarias, y que esas negociaciones deben resolverse «sector por sector».
«No podemos tomar una pauta del 20 por ciento, porque dentro de la industria hay 800 convenios distintos. El año pasado intervino el Ministerio de Trabajo en la discusión. Siempre vamos a llegar a acuerdos con el sindicalismo, pero hagamos planteos sector por sector, salgamos de los números iguales para todos», agregó.
De paso, retomó una demanda sostenida de los últimos años por parte de los empresarios fabriles para que «la productividad también esté en la mesa de discusión. Hay industrias que son de mano de obra intensiva, donde los salarios pueden llegar a representar hasta un 70 por ciento de los costos, como sucede con la indumentaria», indicó Mendiguren.
Su colega de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimentarios (COPAL) y vicepresidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, advirtió sobre el riesgo de una eventual «corrida salarial» por un impacto «muy grave para la competitividad». Y agregó que, a su criterio, «no es viable» plantear aumentos de sueldos del 25 al 30 por ciento.
Funes de Rioja planteó un escenario sobre «tres realidades» que cruzan la negociación: destacó que se trata de «un año electoral» con «distintas identificaciones sindicales», en medio de «un espacio de conflictividad que tiene en muchos casos que ver con lo político», y que debería ponerse atención a un tercer factor como «lo productivo. Si en los sectores industriales las tensiones llevan a requerimientos, aspiraciones, a demandas salariales que no son abordables, si se producen ese tipo de presiones, diría que el panorama va a ser muy complicado», advirtió el empresario.


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