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Siria responde a Israel que puede atacar con sus armas químicas
Una imagen difundida por los rebeldes sirios muestra a médicos tratando a un miliciano herido en la ciudad de Qusayr, a 15 kilómetros de Homs. El régimen recuperó posiciones en Damasco, pero cedió en otras ciudades periféricas.
La presión internacional contra el presidente sirio aumentó en la última semana, en paralelo a una ofensiva rebelde en las dos mayores ciudades del país, Damasco y Alepo, y a un devastador ataque con bomba que provocó la muerte de cuatro miembros de su cúpula de seguridad.
Las fuerzas de Al Asad lanzaron feroces contraofensivas, dando cuenta de su determinación para retener el poder como sea. En esa línea, el régimen rechazó la oferta árabe de asegurarle una salida segura a cambio de una renuncia rápida.
Fue así como el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores sirio, Yihad Maqdisi, dijo que el Ejército no usará armas químicas para combatir a los rebeldes, pero que podría hacerlo contra fuerzas extranjeras. «No se utilizará ningún arma química o bacteriológica durante la crisis en Siria a pesar de su desarrollo», dijo Maqdisi. «Esas armas están guardadas y protegidas por las fuerzas militares sirias, están bajo su supervisión y nunca serán usadas a menos que Siria enfrente una agresión externa», agregó.
Damasco no firmó una convención internacional de 1992 que prohíbe el uso, producción o almacenamiento de armas químicas, pero funcionarios siempre habían negado que las tuvieran.
A medida que la violencia escala en el país, los insurgentes dijeron que temen que las fuerzas de Al Asad acudan a armas de destrucción masiva mientras intentan recuperar tierras que han perdido en todo el territorio.
Países occidentales e Israel también expresaron temores de que las armas químicas puedan caer en manos de grupos terroristas como el chiita libanés Hizbulá, aliado de Siria e Irán, a medida que la autoridad de Al Asad disminuye. Al respecto, el Estado judío sugirió el domingo que podría intervenir militarmente para impedirlo.
En ese sentido, Estados Unidos advirtió ayer al régimen de Damasco que no se atreva a usar armas químicas. «No deberían siquiera pensar en usar armas químicas», afirmó el vocero del Pentágono George Little a periodistas.
Las fuerzas de Al Asad perdieron terreno fuera de las ciudades, cediendo el control de cuatro puestos fronterizos sobre las fronteras con Turquía e Irak. Los rebeldes también capturaron una escuela de infantería en la ciudad de Musalmiyeh, 16 kilómetros al norte de Alepo, y detuvieron a varios oficiales leales, mientras otros desertaron, según varias fuentes rebeldes dentro de Siria.
En Alepo, activistas dijeron que los residentes están huyendo de los distritos de Al Haideriya, Hanano y Sakhour, en manos de los rebeldes, después de ataques del Ejército y de enfrentamientos entre insurgentes y fuerzas del Gobierno.
Fuerzas del Gobierno ejecutaron al menos a 20 hombres, de entre 20 y 30 años, afirmaron activistas por teléfono desde Mezé, el recuperado distrito diplomático de la capital.
«Desgraciadamente, el Ejército del régimen retomó el control de casi toda la capital, aunque todavía hay enfrentamientos en Cadam (sur) y Daraya», en la periferia sureña de Damasco, afirmó un dirigente rebelde que dijo llamarse Omar al Cabuni.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos dijo que 1.261 personas murieron en Siria desde el domingo de la semana pasada, cuando los combates escalaron en Damasco, incluyendo 299 efectivos de las fuerzas de Al Asad.
Agencias Reuters, EFE, AFP, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

