8 de marzo 2011 - 00:00

Slim, un museo al modelo Costantini

La fachada del Museo Soumaya en México se compone de espejos hexagonales de distintos tamaños que arman, según el ángulo desde donde se mire, un panal de abejas o un barco.
La fachada del Museo Soumaya en México se compone de espejos hexagonales de distintos tamaños que arman, según el ángulo desde donde se mire, un panal de abejas o un barco.
La importancia de la concientización de los grandes magnates con sus colecciones de arte, cuando invierten en construir museos de Arte y Arquitectura abiertos a toda la comunidad, es una tendencia que por suerte, se está expandiendo en todo el mundo. Este proceso sucedió inclusive en la Argentina con la creación del Malba (Museo de Arte Latinoamericano) de Eduardo Costantini abierto en pleno año 2001 con toda la crisis económica de ese momento y el Museo Fortabat levantado recientemente.

Proceso similar se produjo en México con el multimillonario Carlos Slim y su gran obra para la comunidad mexicana, y el mundo entero que lo desee visitar, diseñada por el joven arquitecto Fernando Romero. El museo Soumaya, del magnate mexicano Carlos Slim, que alberga casi 60 mil obras, fue inaugurado la noche del martes con la presencia de varias personalidades. En la concurrida celebración, el empresario de la telecomunicaciones dijo que con la apertura del museo busca ofrecer obras de grandes artistas a todos los mexicanos que no pueden viajar al exterior.

El recinto, que alberga piezas de autores como El Greco, Murillo y Rubens, fue concebido para impulsar «el desarrollo humano» en el país, añadió Slim, al anunciar que la entrada será completamente gratuita. La asimétrica edificación, cubierta por 17 mil hexágonos que reflejan la luz, se posicionará como «uno de los mejores museos del mundo», indicó el periodista Larry King, quién cortó el listón junto con el Nobel de Literatura García Marquéz y el presidente Felipe Calderón.

Slim decidió, a los 71 años, sacar la obra de los sótanos y de su casa privada y entregarla a la comunidad mexicana para que disfrute de maravillosas pinturas y esculturas de Rodin, Picasso y otros. También le encargó el diseño del museo a su yerno Fernando Romero, un arquitecto mexicano y un empresario. En 1998, comenzó a construir LAR (laboratorio de arquitectura), con el objeto de crear un futuro más sostenible. Romero busca una nueva dirección en la práctica arquitectónica, e intenta generar espacios sin precedentes explorando geometrías desconocidas. Emplea nuevos materiales y aplica los actuales métodos de construcción. Romero fue honrado por el Colegio de la ciudad de México de la arquitectura y la sociedad de arquitectos mexicanos. También ha sido profesor invitado en la Universidad de Columbia, Nueva York, es miembro de la AFP (Instituto Americano de Arquitectos) y es miembro de la cámara mexicana de arquitectos. Trabajó con Rem Koolhaas de 1997-2000 en los Países Bajos y como líder del proyecto en la Casa da Música en Porto.

En el museo Soumaya se muestran alrededor de 70.000 obras de arte, adquiridas en las mejores subastas, como Sothebys o Christies. Slim ha invertido 800 millones de dólares para su construcción en el barrio más aristócrata de la ciudad de México, Polanco. La obra en su conjunto unirá su pasión por los negocios con la cercanía de un centro comercial y un hotel de lujo. Ya en su entrada se puede observar la obra El pensador de Rodin y un mural del artista mexicano Rufino Tamayo.

Se mostrarán 6200 trabajos, según el curador de museo, y se necesitarían otros espacios para albergar todo el patrimonio. La obra de arquitectura es exuberante: su fachada se compone por espejos hexagonales de distintos tamaños que arman una especie de panal de abejas o un barco, según el ángulo desde donde se mire. El mundo globalizado produce algunos cambios positivos en el mundo.

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