24 de noviembre 2011 - 00:00

«¿Sobornos?, si sobraban votos»

Jugoso el diálogo con Fernando de la Rúa ayer por Radio del Plata. En la antesala del juicio por los presuntos sobornos en el Senado se desmarcó de las acusaciones y las atribuyó a un complot político. También habló de la responsabilidad de Eduardo Duhalde en su caída hace diez años, después de recibir un llamado del entonces senador Carlos Maestro desde la casa de Raúl Alfonsín. Veamos lo principal de esa charla.

Periodista: ¿Cómo vive este trance judicial?

Fernando de la Rúa: Con la urgencia de que se haga el juicio. Esto encierra una maniobra dilatoria, porque nada le costaba al defensor de Pontaquarto hacerse cargo en el mismo juicio de las otras causas acumuladas por estafa y falsificación. Con lo cual es darle largas a un asunto que debió ya estar terminado hace tiempo y que sigue apoyándose en rumores, afirmaciones contradictorias, mitos y falsedades, todo un conjunto de calumnias inexistentes. Observo parte de esos errores que circulan como comunes, que Chacho Álvarez fue el que denunció esto. Él hizo una denuncia, pero siempre diciendo que no sabía nada, al ver la denuncia de esto de lo que hablan todos y que no hay ninguna prueba porque es una cosa, además de absurda, sin ninguna demostración.

P.: Nunca antes se ventiló un presunto caso de corrupción de la manera en que se hizo con este...

F.d.l.R.: Bueno, me ganó Menem, me sacó ventaja. Quiso meterse antes al juicio oral en que fue absuelto y ahora el fiscal recurre a Casación. Todo esto tiene que ver con la formación política. La política no está ajena, los propios fiscales lo dicen, hay que ver la trama política, y así como la usan para acusar, sirve también para entender por qué se produjo todo esto. Si usted lee la causa, ve que todos son indicios y suposiciones, en el fondo, versiones mal intencionadas. Para que entienda la gente, el origen real de esto es un anónimo, y es algo deleznable, pero además un anónimo sin confirmación ninguna. La causa muere allá en 2002 y a fines de 2003 aparece Pontaquarto diciendo que es un arrepentido. Pero esto es un conjunto de declaraciones de las que nada de lo que dice se confirma, las personas que nombra como conociendo las cosas lo desmienten, de modo que realmente no hay nada. Cuando se mire este vacío total y se ventile en juicio al periodismo, la gente podrá apreciar cómo se ha inflado esta burbuja durante todos estos años.

P.: ¿Cuál es el interés de Pontaquarto en todo esto?

F.d.l.R.: Piense que él estaba exonerado, acababa de ser exonerado del Senado y reconoce que estaba furioso con todos los senadores de aquel tiempo porque dice que no lo ayudaron. En la SIDE se había abierto un sumario que tenía la intencionalidad de un uso político del replanteo de este tema. Atrás de eso estaba Alberto Fernández, a quien Pontaquarto entrevista antes de declarar con un pretexto absurdo. Dice que lo va a ver para evitar filtraciones, si no quiere filtraciones no le va a contar a alguien, va por otras cosas. En otras cosas caben demasiadas suposiciones del mismo tipo de las que hacen al revés, entonces usted me pregunta cuál fue el interés posible, puede ser ira, enojo o rencor, interés material o afán de publicidad.

P.: ¿Hubo compra de votos?

F.d.l.R.: La población merece no ser engañada como lo fue en este caso por la lectura insistente del anónimo, haciéndole creer que algo había ocurrido, con jueces que en el inicio de la investigación confundieron a la gente diciéndole que hay sobornos, pero no sabe de quiénes son. Le voy a dar un solo dato, la ley fue aprobada por más de 2/3 de votos. Más de 2/3 de votos significaba 15 votos más de los necesarios para los 2/3. Se da cuenta, la absoluta mayoría, casi unanimidad. Hubo sólo 4 votos en contra. Aquí han acusado a cinco senadores justicialistas. Si ustedes descuentan esos cinco votos, sobran todavía 11 para la mayoría de 2/3, 11 entiéndame bien. ¿Qué sentido, qué disparate sería sobornar a cinco que no influyen en el voto porque todavía sobran 11?

P.: No eran esos votos puntuales solamente, ellos influían en el resto y en eso consiste la acusación...

F.d.l.R.: ¿Usted cree que el resto son criaturas? Son senadores de la Nación; cada uno viene al Senado porque es una figura importante en su provincia. No hay un régimen de disciplina como puede ser en otros bloques.

P.: El gran argumento del juez Rafecas es el uso de los teléfonos...

F.d.l.R.: He leído toda la causa y vi la gran vaciedad (sic) que nos tuvo agitados tanto tiempo. Desde el principio, cuando yo era presidente, no conocía qué podía haber. Recién accedí a esto en el año 2005 y leyéndolo es para el asombro. Todo este juego de los teléfonos es incierto. Y el juez encima le agrega diálogos. Toda esa cuestión de los senadores el juez mismo quiere debilitarlo después. Porque como yo lo digo en mi escrito, el criterio es que sólo son culpables los que han llamado esa noche a lo de Cantarero, entonces son cinco y no se puede agregar ninguno más. Pero dicen no, no, no es eso, puede haber otro y deja como abierta una causa hipotética que no se formaliza nunca. Entonces, eso de los teléfonos está totalmente discutido, no voy a entrar en detalles pero cada uno da una explicación porque hay algunos que viven ahí cerca entonces la antena puede captarlos, además otros han ido a saludar al senador que invocó estar enfermo. Pero lo fundamental es que no falta dinero de la SIDE y que ningún senador aparece presentando su patrimonio. Esto, por empezar. Y en cuanto a mí, me meten con una cosa absurda con una conversación en Casa de Gobierno que nunca existió. Vinieron a declarar 400 empleados de Casa de Gobierno y ninguno vio ni a Pontaquarto ni a los supuestos asistentes a la reunión, declararon todos los edecanes y los mismos custodios de Genoud dicen que nunca lo llevaron a Genoud y a Pontaquarto a la Casa de Gobierno y los llevaron de vuelta. Ya más desmentidas no puede haber, desde el momento que se planteó yo me presento al juez y digo «llamen a todos los radicales, llamen a todo el personal, vean los registros de ingreso y de salida», y no hay nada, realmente. Un presidente que está expuesto a que venga un señor exonerado a decir «ah, yo le oí tal cosa», y que por eso caiga toda la institución es un poco exagerado.

P.: ¿Habló alguna vez con Eduardo Duhalde luego de la caída de su Gobierno? Porque usted siempre le adjudica mucha responsabilidad a Duhalde...

F.d.l.R.: Dicen que se lo adjudico yo pero toda la gente sabe de Duhalde. Yo no guardo rencor y lo saludo, pero cada uno debe ocupar su lugar en la historia.

P.: ¿Hubo integrantes de su partido en todo caso que estuvieron muy cerca del doctor Duhalde en aquellos tiempos?

F.d.l.R.: Sí, hubo, hubo. Pero pueden explicar que lo hacían ante una emergencia nacional. Yo tomé la decisión de renunciar cuando recibí una llamada del senador Maestro que me hablaba del departamento del doctor Alfonsín, para decirme que no veía otra solución que la renuncia. Y eso porque ya el justicialismo con mayoría en ambas cámaras lanzaba estas cosas no había otras posibilidades, pero me llegó el mensaje partidario y dije «acá no hay para más que abreviar la violencia de los que habían traído» y presenté mi renuncia.

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