Este último fue el resultado lógico de dos condicionamientos políticos: la necesidad de sostener un fuerte crecimiento del gasto primario, el cual creció un 85% en dólares desde 2010, y la necesidad de minimizar el financiamiento vía deuda del déficit fiscal con el fin político de evitar un endeudamiento significativo con el sector privado.
Los instrumentos utilizados para girar recursos al Tesoro fueron los siguientes:
•Utilidades y dividendos: desde 2010 el Tesoro nacional obtuvo un monto cercano a los u$s 32 mil millones, de los cuales u$s 24 mil millones han sido en los últimos tres años.
•Stock de Letras intransferibles: su stock asciende a casi u$s 60 mil millones, de los cuales poco menos de u$s 10 mil millones corresponden a la cancelación de la deuda con el FMI en 2005. El resto ha sido utilizado para cancelación de la deuda externa; en efecto, a partir de 2010 (despido de Martín Redrado) se utilizaron u$s 50 mil millones para tal fin.
•Adelantos transitorios: son créditos en pesos otorgados al Tesoro nacional de "corto plazo"; desde 2010 se efectuaron adelantos por un equivalente a u$s 21 mil millones.
De esta forma, el Tesoro ha extraído prácticamente 100 mil millones -cerca de un quinto del PBI nominal- del activo del Banco Central, lo cual contribuye en gran medida a explicar la escasez actual de reservas internacionales del mismo.
Sería posible contraargumentar que el giro de utilidades y la obtención de adelantos transitorios no afectan las reservas internacionales ya que se realizan en pesos. No obstante, estas herramientas constituyen una emisión de pesos que podría haber sido utilizada para engrosar las reservas del BCRA vía compra de divisas. Nótese que aquí no discutimos qué reacción tuvo el sector privado al exceso de pesos. Considerando sólo los flujos propiamente girados en divisas, excluyendo al FMI, se observa el giro de u$s 50 mil millones en Letras intransferibles. Es decir que sólo tomando en cuenta estas operaciones, las reservas internacionales podrían haber ascendido, al término del Gobierno anterior, a más de u$s 70 mil millones.
Otra forma de apreciar el deterioro del activo del Banco Central es observar la creciente proporción de créditos otorgados al Gobierno dentro de su activo a lo largo de la última década, en especial desde el año 2010. En efecto, dicha relación ha pasado desde el 24% en 2010 hasta el 58% a finales de 2015. Nótese que esto es clave, ya que los activos del Banco Central constituyen el respaldo de los pesos en circulación.
Dentro de este marco se destaca la decisión del nuevo equipo económico al comenzar a sustituir Letras intransferibles -que no pagan interés- por títulos públicos cotizantes. Esta maniobra no sólo ha permitido mejorar la calidad del activo del Banco Central sino que le permitió entregarlos en una operación de swap con bancos extranjeros para poder engrosar las reservas internacionales.
| (*) Economistas |


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