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Sobrevive el plazo fijo pese al dólar
Ayer se divulgaron los datos de la cámara que agrupa a exportadores de cereales y oleaginosas (agrupados en CIARA), que corresponden a la primera semana de marzo. Surge que la liquidación de divisas llegó sólo a u$s 190 millones del 2 al 6 de marzo, casi la mitad de lo que venía ingresando en semanas anteriores. Es, por otra parte, la segunda cifra más baja del año tras la caída que se produjo la primera semana de febrero por el conflicto entre el Gobierno y el campo en torno a las retenciones. En esa oportunidad, prácticamente se suspendieron los embarques ante la expectativa de una disminución de los derechos de exportación, que por ahora no se produjo (al menos para la soja).
Semejante merma se mantendría durante todo marzo, pero la expectativa es que el mercado dé la vuelta en abril, cuando comience a ingresar el producto de las exportaciones de soja. El aumento en el ingreso de divisas se producirá sobre todo a partir de mediados de abril y durante todo mayo. Mientras tanto, la estrategia es pedirles colaboración a los bancos públicos para que agreguen oferta, y mantener a raya a empresas y bancos para que compren lo menos posible. El candado que el Gobierno procura también para los importadores quita otra fuente de demanda «genuina» de divisas, al menos de acuerdo con la definición oficial.
Desde el Banco Central hay satisfacción porque la marcada suba del dólar en lo que va de 2009, al pasar desde $ 3,46 a $ 3,65 (un incremento del 5,5%), por ahora no impactó en los depósitos, al menos de manera significativa. «El crecimiento de los plazos fijos en enero fue de $ 3.000 millones y en febrero se moderó a $ 1.000 millones, pero no estamos viendo salida de fondos», aseguró un alto directivo de la institución monetaria.
Pese a que las tasas de interés no repuntaron, por ahora los depósitos muestran un amesetamiento. No es poco, considerando que el ahorrista argentino compara la conveniencia de su plazo fijo de acuerdo al rendimiento en dólares que pueda obtener. Claramente, en lo que va de 2009 fue más negocio invertir en dólares que hacerlo en pesos a plazo. No obstante, no se produjo (hasta el momento) la fuga de depósitos de otras oportunidades. La tasa del 12% anual en pesos que pagan los bancos por plazos fijos a 30 días resulta a todas luces insuficiente para hacer frente a la suba que tendría el dólar en lo que resta de 2009, por lo que cabe esperar un aumento, aunque sería gradual ante el alto grado de liquidez de las entidades.
El «miniacuerdo» que alcanzó el Gobierno con el campo la semana pasada disminuyó, al menos, la semilla de una nueva corrida contra los depósitos generada por la incertidumbre, como sucedió al menos en dos oportunidades durante 2008 (paro agropecuario y estatización de AFJP). El Gobierno deberá evitar, entonces, nuevos episodios que puedan hacer saltar la chispa.


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