Pasó un sofocón ayer Ricardo Lorenzetti en la Facultad de Derecho cuando un grupo de activistas identificados como familiares de detenidos por la presunta comisión de delitos durante la represión clandestina de las guerrillas, intentó interrumpir el acto donde presentó su libro «Derechos humanos: justicia y reparación». Enfrentó a los quejosos diciéndoles que los juicios contra los crímenes de lesa humanidad «se han hecho respetando el debido proceso como no se hizo en otros tiempos», y enfatizó que «cada uno de los imputados ha tenido defensores». Lorenzetti sostuvo que «de un lado está el respeto y la tolerancia, y del otro sólo la violencia». En el discurso de presentación del libro dijo que el país «no va a retroceder en los juicios de lesa humanidad», porque son parte del «contrato de social de los argentinos». El titular de la Corte Suprema recibió un fuerte apoyo de parte de una multitud de representantes de diversos organismos de derechos humanos, jueces de distintos fueros y el público, poco después de registrarse en la sala el momento de tensión cuando los activistas, que se mezclaron entre el público, abuchearon al magistrado.
La presentación del libro de Lorenzetti, escrito junto al secretario general de la Corte, Jorge Kraut, fue acompañada por dirigentes de organizaciones defensoras de los derechos humanos y sus colegas en el alto tribunal Raúl Zaffaroni y Juan Carlos Maqueda, además de los principales camaristas y jueces federales.
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