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Solá, incómodo alfil en tironeo massista hacia la gobernación
Solá ocupó el cargo entre 2002 y 2007, cuando le entregó -eran tiempos de kirchnerismo expansivo- el bastón de mando bonaerense a Scioli, ahora candidato presidencial del peronismo K. Dos años después rivalizó con el dispositivo oficial y en 2013 se integró al Frente Renovador, un dominio donde abundan, sobre todo, candidatos a la gobernación bonaerense.
En los últimos días, Solá -o los suyos- les dio más visibilidad a actos y caminatas que hizo en territorio bonaerense, aunque evitó hablar de candidatura. "Sólo lo haría si eso fortaleciera nuestro proyecto" respondió, con manual peronista, cuando se lo consultó sobre una postulación.
Así y todo, el factor Solá generó inquietud. Como en las familias patricias, en el massismo hay temas urticantes y uno de ellos es la pelea por la candidatura a gobernador para la que ya se anotaron explícitamente los intendentes Gustavo Posse, Darío Giustozzi y Jesús Cariglino, y la diputada provincial Mónica López, mientras suenan como hipótesis las postulaciones de Joaquín de la Torre y Gabriel Katopodis, alcaldes de San Miguel y San Martín, respectivamente.
En las encuestas que leen en Tigre, Posse y Giustozzi son los que aparecen mejor posicionados, aunque con bajo nivel de conocimiento, de alrededor del 30%. Al mismo tiempo, la mayoría peronista no simpatiza con la idea de un candidato radical como el intendente de San Isidro, mientras que entre los massistas, Giustozzi genera rispideces y tensiones. Alberto Roberto, diputado que integra el bloque del FR, verbalizó la semana pasada ese malestar cuando lo acusó de "extorsionador". Subyace, claro, la pelea futura: Roberto es la pareja de Mónica López, la legisladora que fue candidata a vice de Francisco de Narváez y ahora quiere jugar por el premio mayor de la provincia.
Diversidad
Massa, que por ahora no prevé una primaria presidencial, habilitó una disputa intensa y abierta en la provincia. La profusión de anotados expresa una regla, no escrita, pero voceada por el tigrense, de un permiso amplio para entrar en la carrera bonaerense.
La estadística es vidriosa. Sumados, los candidatos a gobernador del FR, no alcanzan siquiera a la mitad de los votos que Massa obtuvo en octubre del año pasado. En los números que relojean en Tigre, antes de los dos mejor ubicados propios, aparecen dos peronistas K: Martín Insaurralde y Florencio Randazzo.
Solá aparece, todavía hipotético, en ese mapa difuso donde cualquiera de las ofertas massistas se encuentra a años luz del propio Massa, y ninguno, como define un operador del tigrense, "le suma un solo voto".
Ese dato, a pesar de que mandó a decir que no está en sus planes bendecir a ningún candidato, ofrece las condiciones para que Massa, pueda llegado el caso, transferir su respaldo a una figura.


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