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Soledad Villamil, con algo más que tango
Sin abandonar su notable carrera de actriz, Soledad Villamil se hizo definitivamente artista de recital.
Soledad Villamil primero fue actriz, en una carrera que llegó a los más altos reconocimientos internacionales. Alguna vez, en ese camino, como las viejas cancionistas de las primeras décadas del siglo pasado, fue parte de un espectáculo y algunos discos que se llamaron "Glorias Argentinas". Entonces, demostró que también sabía cantar y que tenía todas las herramientas para hacerlo en público.
Ligada a lo tanguero y a la radiofonía en ese arranque musical, amante de las grandes cantoras del género rioplatense, y sin abandonar su carrera de actriz, se hizo definitivamente artista de recital.
Si el tango fue el puntapié inicial de la Soledad Villamil cantante, rápidamente llegaron otros géneros, otras músicas, otras épocas, otros países. El bolero, la canción latinoamericana, el samba, el canto popular uruguayo, el folklore pampeano y el tango siempre presente fueron armando un repertorio que, a la fecha acumula tres álbumes solistas que dan cuenta de ese camino: "Canta" de 2007, "Morir de amor" de 2009 y "Canción de viaje" del año pasado. Y fue sumando escenarios y animándose cada vez más a mostrar sus propias letras, musicalizadas casi siempre por José Teixidó, con quien trabajó además muchas veces.
Con su disco más reciente ya presentado por muchos lugares, vuelve a darse el gusto de subirse a las tablas para cantar, y en un espacio como el del Tasso en el que parece sentirse cómoda y al que retorna con habitualidad. La respalda un cuarteto que es un lujo y que podría ser disfrutado sólo instrumentalmente.
Alan Platcha, Christian Faiad, Daniel Maza y el Pollo Raffo son, con diferentes historias, todos músicos de importante trayectoria personal y tienen aquí la virtud de sobresalir sin dejar de ser nunca parte de un todo que tiene como fin principal el de acompañar a Villamil.
Como viene sucediendo últimamente, el repertorio es una mezcla de estilos, de discos y de tiempos. Del homenaje a Tita Merello (de quien se hubieran cumplido hace pocos días 110 años de su nacimiento) con "Se dice de mí", al Pablo Milanés de "De qué callada manera", del Leo Maslíah de "Biromes y servilletas" a la evocación de Carmen Miranda con "O samba e o tango", de clásicos románticos como "Ansiedad" o "Volver, volver", al machismo demodé e ironizado- del tango "Volvé , con arreglo muy interesante, de la canción comprometida como "Maldigo del alto cielo" a las varias de su propia cosecha.


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