Sorpresiva ausencia del “culto a Chávez” en la campaña de Maduro

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Las referencias al fallecido líder de la Revolución Bolivariana, que fueron clave para el triunfo en 2013, desaparecieron de los actos pese a la elevada impopularidad del actual mandatario.

Caracas - En su campaña presidencial de 2013, Nicolás Maduro abría sus mítines con una emotiva grabación del himno nacional venezolano cantado por el entonces recién fallecido presidente Hugo Chávez.

En una táctica que le consiguió una estrecha victoria, Maduro se rodeó entonces de imágenes del popular expresidente, reproduciendo el video de su mentor uniéndole como su sucesor, y proclamándose "el hijo de Chávez".

Sin embargo, esta vez, en la descolorida carrera presidencial de Venezuela -que la oposición está boicoteando- el mandatario relegó la imagen de Chávez.

Ignorando su impopularidad personal y el hecho de que muchos lo culpan por una crisis económica sin precedentes, el exchofer de colectivos y excanciller se colocó a sí mismo como el centro de la campaña para la votación del 20 de mayo.

La táctica de Maduro parece audaz: las encuestas muestran que el difunto presidente Chávez sigue siendo de lejos la figura política más popular de Venezuela, mientras que los porcentajes de aceptación del actual mandatario se hundieron, así como la economía del país.

La estrategia refleja la absoluta confianza del gobernante de ganar otro mandato de seis años. ¿Y por qué no? Las dos figuras opositoras más populares no pueden postularse, los recursos del Estado están a su servicio para hacer campaña, sus partidarios dominan instituciones judiciales y electorales, y la oposición sufre una amarga división sobre el tema de abstenerse de votar.

En una gira nacional antes de la votación, los mítines de Maduro son visiblemente más pequeños, controlados y cortos que en 2013. Lejos de las primeras filas embelesadas, hay muchos gruñidos en la parte posterior de venezolanos infelices.

"Es la campaña más sin sabor o incolora de por lo menos los últimos 20 años", se burló el exministro de Petróleo, Rafael Ramírez, que quería postularse como el candidato del "chavismo", pero que en su lugar está en el exilio en un lugar no revelado.

En un reciente acto en el estado Barinas, donde nació Chávez, los nerviosos organizadores llamaban por teléfono en busca de engrosar el número de asistentes. Un Maduro molesto culpó a la lluvia por la baja asistencia, aunque solo comenzó a lloviznar tras el evento, dijeron testigos.

"Bueno o malo, es Maduro la única imagen política que figura en este momento", dijo Hebert García, un exgeneral y exministro que se distanció de él hace varios años y que ahora trabaja como consultor en Estados Unidos, donde se encuentra eludiendo las acusaciones de corrupción del Gobierno venezolano.

Pero de hecho hay otras opciones para la votación: los más destacados son el exgobernador regional Henri Falcón y el pastor evangélico Javier Bertucci.

No obstante, muchos partidarios de la oposición los ven como títeres y "colaboradores" que participan en un simulacro de voto puramente para dar legitimidad a la "dictadura" de Maduro.

Algunas encuestas incluso le dan una ventaja a Falcón, quien rompió con la decisión opositora de no postular un candidato a los comicios y de llamar a no votar.

A pesar de lo confiado que Maduro puede lucir en el escenario político, su talón de Aquiles sigue siendo la economía que parece caer en picada.

Venezuela sufre su quinto año de recesión y se anticipa una contracción de dos dígitos en 2018. La inflación es la más alta del mundo y el salario mínimo mensual vale apenas 2 dólares al tipo de cambio del mercado paralelo.

La escasez de alimentos y medicinas es vasta y cientos de miles de venezolanos abandonaron el país en los últimos años.

Agencia Reuters

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