16 de mayo 2013 - 00:00

Spielberg elogió la “diversidad”

Steven Spielberg, Nicole Kidman y Daniel Auteuil, presidente (el primero) e integrantes del Gran Jurado del Festival que ayer abrió su 66° edición.
Steven Spielberg, Nicole Kidman y Daniel Auteuil, presidente (el primero) e integrantes del Gran Jurado del Festival que ayer abrió su 66° edición.
Cannes - Con despliegue de estrellas, de Leonardo DiCaprio a Nicole Kidman, se inauguró ayer el 66º Festival de Cannes presidido por Steven Spielberg, que lo presentó como una fiesta de celebración de la diversidad del cine mundial. En la ceremonia de apertura, a cargo de Audrey Tautou, Spielberg recibió una ovación de pie. Los invitados asistieron luego a la proyección de "El Gran Gatsby", antes de una cena de gala y una megafiesta cerca del puerto de Cannes, animada con fuegos artificiales. "Son dos semanas de celebración del cine más que dos semanas de competencia", dijo Spielberg en rueda de prensa junto a los ocho miembros del jurado que, el 26 de mayo, emitirán su fallo. Los organizadores aceptaron abrir el festival con este film ya estrenado la semana pasada en Estados Unidos --una herejía para muchos-- (ver crítica en pág. 3) a cambio de su redituable aporte de glamour. Sin embargo, un indiferente silencio invadió la sala al concluir la película de Baz Luhrmann, que costó más de 100 millones de dólares.

El yate de 86 metros y casco azul "Seven Seas" de Spielberg anclado frente a la Croisette de Cannes impuso a la vista de todos el ostentoso desembarco norteamericano, donde el director de "E.T." y "Tiburón" dispone además de una suite en el hotel Majestic y una villa alquilada para su séquito. El jurado incluye a Nicole Kidman, Daniel Auteuil, Christoph Waltz, Ang Lee y Cristian Mungiu.

"Un film cuyo objetivo es atraer la mayor cantidad posible de espectadores no es lo mismo que uno que pone una mirada diferente sobre la vida y trata de cambiar la vida de la gente", dijo Spielberg. "Hay películas que tratan sobre temas de la diversidad cultural de cada país, otros que buscan la mayor cantidad de espectadores. Y no se puede comparar peras y manzanas", agregó.

En la competición oficial abundan propuestas de cine intimista, en algunos casos con alguna dosis de escándalo.

Steven Soderbergh, los hermanos Coen y Roman Polanski presentarán respectivamente "Behind the candelabra", "Inside Llewyn Davis" y "La venus de las pieles". El mexicano Amat Escalante es el único representante de América Latina que compite por la Palma de Oro, con su filme "Heli" que describe la penetración del narcotráfico en la sociedad mexicana y los mecanismos de defensa que genera. El danés Nicolas Winding Refn ("Sölo Dios perdona" con Ryan Gosling), el norteamericano James Gray ("El inmigrante" con Marion Cotillard) y el iraní Asghar Farhadi ("El pasado" con Bérénice Béjo y Tahar Rahim) también compiten.

Cannes no se limita a la competición. Las secciones paralelas como Una Cierta Mirada, La Semana de la Crítica y la Quincena de los Realizadores presentan, en algunos casos, títulos de interés.

La nota melancólica la introdujo, a través de la revista "Paris Match", Alain Delon, hoy de 77 años, quien confesó que ha perdido la pasión por el mundo que le rodea y que pasa la mayor parte de su tiempo sin hacer nada, rodeado de sus animales mientras intenta disfrutar todo lo que puede de sus hijos y sus nietos para "no morir solo". El astro francés reconoce que es un hombre nostálgico que a menudo mira al pasado. Dice que no teme a la muerte porque es lo único seguro de una existencia, la suya, que ahora gira en torno a sus nietos y sus hijos. "El mundo actual no me agrada demasiado. Nada me excita realmente y, sin embargo, era una persona apasionada. Lo que me falta son las ganas, la pasión. Pero voy a despertar, quizá.

Este año, Cannes proyectará una versión restaurada de "A pleno sol", el famoso policial donde Delon fue dirigido por el fallecido René Clément. "Será un flash-back doloroso a causa de las personas que ya amaba y que ya no están ahí, dijo Delon, quien fue por primera vez a Cannes en 1957, cuando aún era un rostro anónimo y repitió en múltiples ocasiones, aunque no fue invitado en 1997, algo que le exasperó. "Todo el mundo estaba invitado para el 50º aniversario del Festival, sobre todo estadounidenses, por cierto. Todos, salvo Jean-Paul Belmondo y yo. ¡Mierda!", dijo en el reportaje de "Paris Match". "El cine actual ha evolucionado en un sentido que no me gusta. Antes, te tirabas en un sillón rojo para ver a Ingrid Bergman besar a Cary Grant y soñar. Una vez robado el sueño, el cine no me interesó más", concluyó.

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