4 de enero 2010 - 00:11

Stiglitz: crisis pudo ser peor

El economista Joseph E. Stiglitz dijo que «lo mejor que puede decirse de 2009 es que pudo haber sido peor» y que «el mundo aprendió algunas lecciones valiosas, aunque a un costo innecesariamente alto, dado que ya deberíamos haberlas aprendido». En el artículo «Cinco lecciones que deberíamos haber aprendido de la crisis actual», publicado el jueves en el diario China Daily, el Premio Nobel realiza una profunda crítica al sistema financiero norteamericano y al Gobierno de Barack Obama, en la administración de fondos federales para el rescate de entidades financieras en problemas. A continuación, las frases más importantes del artículo:

  • La primera: los mercados no se autocorrigen. De hecho, sin la adecuada regulación, son proclives al exceso.

  • En 2009, la persecución del propio beneficio de los banqueros no llevó al bienestar de la sociedad; ni siquiera benefició a sus bonistas y accionistas. Tampoco ayudó a los propietarios que están perdiendo sus viviendas, a los trabajadores que se están quedando sin trabajo, a los jubilados que perdieron su dinero, ni a los contribuyentes que pagaron miles de millones de dólares en impuestos para rescatar a los bancos.

  • Estamos acostumbrados a pensar que el Gobierno transfiere dinero de los ricos hacia los más pobres. En este caso, fue la gente pobre y de clase media dándoles dinero a los ricos.

  • La justificación para rescatar a los bancos fue que eso permitiría reabrir el mercado del crédito. Pero eso no pasó.

  • El plan de rescate expresó hipocresía por todas partes. Aquellos que habían predicado en contra de un aumento de impuestos, cuando se trataba de pequeños programas de beneficencia para los pobres, de repente estaban a favor del mayor plan de ayuda financiera del mundo.

  • Los que habían abogado por una mayor transparencia terminaron creando sistemas tan opacos que los bancos no podían justificar sus propios balances.

  • El Gobierno también fue disminuyendo la transparencia de los rescates para disimular su influencia frente a los bancos.

  • La segunda lección más importante es entender por qué los mercados a veces no funcionan de la manera en que deberían. Hay muchas causas para el fracaso financiero, en el caso de las instituciones que son «demasiado grandes para caer» son los incentivos perversos: si apostaron y ganaron, se llevan las ganancias, y si perdieron, el contribuyente paga.

  • La tercera lección es que las políticas keynesianas funcionan. Países como Australia, que implementaron planes de estímulo bien diseñados a tiempo, salieron de la crisis más rápido.

  • La cuarta lección es que la política monetaria es mucho más que manejar la inflación. La preocupación excesiva por mantener baja la inflación hizo que muchos bancos centrales dejasen de lado lo que estaba pasando en sus mercados financieros.

  • La quinta lección es que no toda innovación lleva a una mayor eficiencia en la economía, ni mucho menos a una mejor sociedad. Los incentivos privados son importantes, pero si no están bien alineados a los retornos sociales, el resultado puede ser una excesiva toma de riesgos, que predomine un excesivo comportamiento cortoplacista.


  • Por ejemplo, los beneficios de la innovación en la ingeniería financiera de los últimos años son difíciles de probar. Lo que ha quedado claro es que el coste asociado a ellos ha sido enorme.
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