22 de marzo 2017 - 00:00

Sturzenegger, muy crítico con colegas

enojo. El presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, se mostró molesto con las críticas y presiones de colegas que piden menores tasas.
enojo. El presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, se mostró molesto con las críticas y presiones de colegas que piden menores tasas.
El presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, criticó ayer a "los colegas" que señalan que la baja de la inflación compromete la recuperación, y advirtió que hoy "no hay margen para relajar la política monetaria". El funcionario buscó ratificar su compromiso con las metas de inflación que fijó para este año, de entre 12% y 17% anual, durante un discurso que brindó ante académicos, en el "XX Taller de economía internacional y finanzas", que organizaron el Banco Mundial, el BID, la Asociación de Economía de América Latina y el Caribe y la Universidad Torcuato Di Tella. Se mostró molesto porque se escucha a "muchos colegas que ponen en duda los beneficios y resaltan los costos del proceso de desinflación".

Sucede que, hoy, la dureza del Central incomoda a la política. Opositores y buena parte de los oficialistas parecen compartir hoy la idea de que es momento de abrazar la reactivación -una condición necesaria para ganar las elecciones legislativas- con una reducción de tasas, aún cuando sea a costa de incumplir las metas fijadas para este año. "Las tasas podrían bajar más", señaló semanas atrás al ministro de Producción, Francisco Cabrera, durante una entrevista televisiva.

Ayer, Sturzenegger buscó dar una lección sobre ese pensamiento: "No defender el combate a la inflación es defender la regresividad del ingreso y es sostener una política que atenta con el crecimiento en el corto y mediano plazo". Y completó: "Quienes ponen en duda la baja de la inflación pretenden que se redistribuyan los ingresos de los trabajadores a los empresarios". En esta misma dirección contó que, en las últimas semanas, la mesa de dinero del BCRA resolvió "eliminar la liquidez excedente" que se veía en la economía, con ventas de títulos en el mercado secundario. "Porque hemos visto que las tasas de corto plazo se han ubicado cerca del límite inferior del corredor", explicó.

A los hombres de Sturzenegger les preocupa que el mercado se aleje de las tasas que fija como referencia y que, con esto, se desvirtúen los efectos que buscan con el manejo de su política monetaria. En sus últimas apariciones quincenales, el Comité fijó un rendimiento de 24% anual para los pases pasivos y del 25,5% para los activos. Su intención fue que, a partir de esto, el resto de las tasas del mercado (de las Lebac, el call money y la "repo") se negociaran y arbitraran de tal manera que quedaran dentro de esa banda. Pero eso no fue lo que sucedió: en enero y febrero, los retornos de todas ellas se desplomaron y quedaron muy lejos de la tasa de referencia. El mercado reflejó entonces un exceso de pesos. Y algunos efectos se vieron, por ejemplo, en las compras récord de dólares que hicieron los ahorristas en las ventanillas de los bancos y el homebanking.

Para el Central, la caída de tasas del mercado fue la señal más visible de que el nivel fijado como referencia no alcanzó para moderar las expectativas de inflación. Frente a esto, a partir del 2 de marzo pasado decidió salir a vender Lebac en el mercado secundario y levantar la tasa de interés de estos títulos hasta el 22% anual.

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