Suba y baja por rumores

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La avanzada de los reguladores estatales contra la libertad de las personas y los mercados (la autorregulación) es uno de los peores efectos de la crisis 2008. Esto se vio ayer en la advertencia de la Federación Internacional de Bolsas, que las nuevas disposiciones del Comité de Basilea de Supervisión Bancaria para los derivativos no sólo viola las disposiciones del G-20 respecto de la transparencia y seguridad del mercado, sino que eliminarán toda una serie de instrumentos de cobertura que se transan en los mercados formales trasladando la operatoria a mercados más opacos. Más lamentable es la reforma del mercado de capitales de algún país cuyo mercado se encamina hacia la más absoluta insignificancia (lo más indignante han sido los que para conseguir algunas migajas apoyaron la reforma, y que ahora se quedan sin nada ante el avance de un estado fascista sobre el mercado). A mitad de camino queda el recambio de autoridades de la SEC (Securities and Exchange Comision) a partir del mes que viene, donde Mary Miller del Tesoro quedó fuera de carrera, con Sallie Krawcheck -ex BofA- como la principal contendiente para Elisse Walter (segunda de la actual Mary Shapiro, con quien ha tenido una sola divergencia desde 2008; en 2013 termina su mandato en la SEC), quien sólo asegura el mismo grado de ineficiencia que viene teniendo el organismo con un sesgo más estatizante (Walter sería muy influenciable por el ala «liberal»). El Dow arrancó ayer cediendo un 0,88% en la primera media hora de operaciones, poco antes de mediodía entraba en terreno neutral, y cuando sonó la campana, trepaba un 0,83 por ciento, a 1.298,11 puntos. Cosas concretas para explicar lo sucedido, nada; rumores (en torno al precipicio fiscal y otros temas), muchos. A esperar.

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