8 de diciembre 2016 - 00:00

Subas ocultas; mandos medios afectados

Hoy en día, un sueldo neto mensual de $18.880 de un soltero puede estar alcanzado por el Impuesto a las Ganancias. Y un trabajador con dos hijos, con un sueldo neto de $25.000, también está alcanzado por el tributo.

El problema está, como hemos visto en reiteradas oportunidades en nuestro país, en que las leyes parecen quedar en el tiempo. En este caso, la tabla del artículo 90 no se actualiza desde el año 2000 y si nos remontamos tiempo atrás en que 1 dólar era igual a 1 peso, eso significa que una persona que en el año obtenga una ganancia neta sujeto a impuesto de más de 200 mil pesos está en la alícuota máxima del 35% y si se considera que esos 200 mil pesos anteriormente eran dólares, tenemos un valor aproximado de la increíble distorsión que tiene esa tabla.

Ahora, el proyecto del oficialismo prevé que los trabajadores que deban pagar el impuesto no podrán deducir más a sus cónyugues, a sus padres y/o a sus abuelos. Por otra parte, el aumento mínimo no imponible es del 15 por ciento, por ende, se comenzará a pagar a partir de $21.712 para los solteros y sin hijos, mientras que los casados pasarán a $25.231 ya que no podrán deducir ni a los cónyuges ni a los padres o abuelos.

Otra situación que prevé el nuevo proyecto es que los hijos se deducirán únicamente hasta los 18 años y no más hasta los 24 como anteriormente; con este cambio tendremos una masa crítica de nuevos empleados afectados. Y si hablamos de alícuotas, éstas partirán del 2%, en relación con el 5% anterior; y su tope será del 35%.

En definitiva, el 15 por ciento del que hablábamos, que ya parece poco, es menos si se considera que no se va a poder deducir a los cónyuge ni a los hijos de entre 18 y 24 años. Aquí estamos frente a un incremento implícito, vamos a pagar más que lo que venimos pagando.

Lo que sigue vigente es la posibilidad de realizar las deducciones permitidas, son aquellos gastos que ayudan a retener menos: seguro de vida; cobertura médica; donaciones; honorarios médicos; intereses de crédito hipotecario; personal doméstico; gasto de sepelio y otras deducciones menos frecuentes (aportes a sociedades de garantía recíproca, gastos de corredores y viajantes de comercio e impuestos sobre los créditos y débitos). Y en este caso el problema radica en que estas deducciones no se están ajustando, por ejemplo, el seguro de vida es $996,12, eso cambió notablemente y nunca se actualizó.

Algo que sería muy interesante sería el poder deducir gastos como el alquiler de la vivienda y que se sumen otras nuevas deducciones, pero sería mucho pedir.

Otro de los puntos que no estamos teniendo en cuenta a la hora de referirnos a las nuevas modificaciones es el no considerar el futuro aumento por paritarias del año que viene.

En definitiva, teniendo en cuenta los incrementos implícitos, las cancelaciones en algunas de las deducciones que veníamos realizando, el aumento de las paritarias del año próximo y las tablas que no se modifican desde 2000,podemos advertir que es preferible quedarnos como estamos.

Como siempre, seguimos perjudicando a la clase media argentina, quienes tienen el grave problema de que se les está quitando la capacidad de ahorro, son los mandos medios a quienes realmente les hace diferencia.

(*) Directivo de la firma Professia.

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