23 de febrero 2010 - 00:00

Subieron bonos (pero el dólar sigue bajo presión)

Mercedes Marcó del Pont
Mercedes Marcó del Pont
Los compradores de dólares fueron mayoría. Los esfuerzos del Banco Central para controlar el precio de la divisa sin vender reservas son cada vez mayores. Los exportadores estuvieron ausentes porque quieren ver cómo sigue la estrategia del Banco Central. Si mantienen las operaciones a futuro a fin de mes casi al mismo precio que el dólar contado, los exportadores seguirán vendiendo divisas, pero luego serán compradores. Con los pesos que les dio el Central cuando liquidaron sus exportaciones pueden comprar dólares si no los satisface el precio de fin de marzo.

El mercado parece seguir la parábola del Congreso donde los opositores se pusieron más fuertes que el Gobierno. Ahora los privados mandan. Por eso el dólar a fin de febrero cerró a $ 3,8615, un precio inferior al de $ 3,8640 con que terminó en el mercado mayorista. Es el estímulo que les pone el Central a los que tienen dólares para que los vendan. En el mercado marginal, la divisa bajó por falta de pesos, algo habitual en los últimos días del mes. El «blue» se hizo a $ 3,9275, dos centavos menos que el viernes. En cambio, el dólar «contado con liquidación» que se utiliza para fugar divisas, subió un 0,13% a $ 3,9250.

De los u$s 240 millones que se negociaron en el OCT-MAE, el mercado de futuros, u$s 149 millones correspondieron a operaciones de fin de mes. Para fin de marzo se hicieron contratos por u$s 81 millones a $ 3,88. Jugar a este último plazo implica hacerlo a una tasa del 4,09% anual. La tasa de marzo, de a poco, va bajando. El viernes era del 4,50% anual y el jueves, del 5,59%. Cuando esta tasa se acerque a cero, aparecerán vendedores que recomprarán a fin de marzo lo que liquidan al contado.

Con los exportadores fuera del mercado, el monto de negocios cayó. Entre el Forex-MAE, el principal mercado mayorista, y el MEC de los corredores de cambio, se operaron apenas u$s 359 millones. La primera operación se hizo a las 10.15, a $ 3,8590. Este valor fue muy atractivo, tanto que enseguida se pobló el «offer» (oferta) de las pantallas. Pero en el «bid» (demanda) había apostados demasiados compradores que absorbieron sin inmutarse todo lo que les ofrecieron. Los bancos privados tenían muchas órdenes de compra de sus clientes. Terminada la oferta inicial, a las 12, el dólar avanzó a $ 3,86 y a partir de allí no paró de subir hasta cerrar a las 15 a $ 3,8640. Para hoy el dólar quedó comprador. Las reservas de la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont bajaron a u$s 47.888 millones por pagos al exterior.

Agitación

El fin de mes estuvo agitado; más del 50% de las operaciones de futuro se concentraron al 26 de febrero. Allí se librará la verdadera batalla de precios en los próximos días.

Los bonos, en tanto, estuvieron en un segundo plano. Los títulos en pesos no convencen a los inversores, que se desalentaron al ver la inflación que el INDEC midió en enero. En cambio, los bonos en dólares anduvieron mejor y sobre el final de la rueda recibieron una interesante cantidad de órdenes de compra que los hicieron terminar en alza.

Por eso, el Boden 2012 subió el 0,30% y el Boden 2015, 0,50%. Por su parte, el Bonar V, un bono que paga una tasa del 7% anual en dólares, avanzó el 0,40%. Sin embargo, los bonos en moneda local siguen sin despegar. El Discount en pesos día a día pierde valor. Esta vez bajó el 0,12%. El cupón PBI en pesos subió el 0,80%, con $ 6 millones de negocios. Llamó la atención que en operaciones de paridad se negociaron u$s 8 millones. Es decir, se compraron con dólares cupones nominados en pesos. La fuerte demanda en divisas de estos bonos en pesos se debió a las operaciones de «contado con liquidación».

Los bonos posdefault en moneda local mezclaron alzas y bajas. El Bogar subió el 0,13% y el Bocon Pro 12 lo hizo en el 0,40%. En cambio, bajaron el Boden 2014 (0,50%) y el Bocon Pre 9 (0,14%). Hoy el idioma del mercado tendrá que ver con todo lo que sea divisas, tanto en la plaza de bonos como en la cambiaria. La demanda de billetes norteamericanos puede agudizarse cuando se cobren los sueldos. Los bancos están pidiéndole más billetes al Banco Central para enviar a sus sucursales.

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