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Subte: último viaje hoy de línea A (con polémica)
Juan Pablo Piccardo
Y es en este marco que los trabajadores del subte y un grupo de entidades defensoras del patrimonio urbano convocaron para hoy diferentes homenajes. Mientras todavía estaba latente la incertidumbre de los comerciantes de la línea A que no podrán trabajar durante dos meses. Aunque desde el Gobierno salieron a decir que pagarían subsidios a dichos trabajadores.
Por su parte la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro invitó a asociaciones barriales, sociales, estudiantiles, de usuarios a participar en un viaje de despedida a estos fieles compañeros de tantos kilómetros. Por eso propone concurrir a la cabecera de Plaza de Mayo a las 14.30 para viajar hasta Primera Junta.
Propósito
Con idéntico propósito, la Red de Patrimonio, formada por unas sesenta organizaciones no gubernamentales, convocó para hoy a las 18 a la misma estación terminal, para participar en uno de los últimos viajes de las brujas, así llamados porque fueron fabricados en la ciudad belga de ese nombre. Se trata de unos 70 sobrevivientes de los 120 coches que formaron la flota original de la línea A, con los que el 1 de diciembre de 1913, Buenos Aires puso en marcha el primer servicio de este tipo de Hispanoamérica y de todo el hemisferio sur.
El Gobierno de la Ciudad, a través de Subterráneos de Buenos Aires que preside Juan Pablo Piccardo, que se hizo cargo del subte este año, paralizará el servicio mañana por al menos 56 días la línea que une la Plaza de Mayo y el barrio de Flores, para incorporar 45 coches importados de China. El anuncio levantó una ola de objeciones de entidades y usuarios.
La Red de Patrimonio, en tanto, aprueba la mejora de la capacidad de transporte que aportarán los nuevos coches chinos, pero propone mantener en servicio los históricos fuera de las horas pico o sólo los fines de semana, y en tal sentido circula un petitorio a las autoridades porteñas. No queremos que sean desguazados ni enviados a un museo sino que sigan en funcionamiento, lo que permite la apropiación cotidiana de ese patrimonio, que da a la ciudad un valor agregado, como los de Budapest, de 1896, que tienen un gran valor turístico, afirmó Mónica Capano, miembro de la Red de Patrimonio.
Capano rechazó que se invoque la seguridad entre las razones para retirarlos. Tienen el menor índice de daños de la red, de sólo 19 averías cada 100.000 kilómetros recorridos.


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