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Subtes: oposición al PRO ya da pelea contra el aumento
Cristina de Kirchner criticó con dureza esa suba la semana pasada cuando le dedicó a Mauricio Macri buena parte de su discurso en un anuncio sobre la renovación de trenes. Ayer salió el ministro Florencio Randazzo en la misma sintonía.
El funcionario calificó el aumento a $ 3,50 como una «falta de criterio absoluta» y estimó que con esa medida, que se implementará en marzo próximo, «el subte va a ser sólo para pudientes y los que no puedan pagarlo van a optar por el colectivo», lo cual -pronosticó- va a «descompensar aún más el sistema».
Por su parte, el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), que mantiene una alianza legislativa con Proyecto Sur (Pino Solanas), realizó una marcha de protesta por el aumento frente a la sede del Gobierno porteño.
«Si se incrementa el boleto la gente va a dejar de usar el subte y se va a volcar masivamente a otros medios de transporte terrestres», dijo el diputado Alejandro Bodart (MST).
En la jornada, el titular de SBASE -la empresa estatal porteña que gerencia los subtes-, Juan Pablo Piccardo, aclaró que «por ahora» no se pondría en marcha una tarifa diferenciada durante la hora «pico», pero dijo que se analizan «varias opciones», entre ellas unificar los boletos de ese servicio con los trenes y colectivos, lo cual es complejo y a futuro.
Audiencia
Piccardo, en cuanto al nuevo aumento que impondría Macri, tras la suba de enero del año pasado, que llevó el viaje de $ 1,10 a $ 2,50, explicó además que «lo único concreto» es el llamado a audiencia pública para tratar de llevar el precio del boleto a $ 3,50, que «intenta reflejar la inflación de 2012».
Además, el titular del SBASE aseguró que se mantendrán todas las tarifas especiales para estudiantes, jubilados y discapacitados, y resaltó la intención de la Ciudad de brindar un servicio de calidad y seguro.
El funcionario también se refirió, en declaraciones a radios, sobre la suspensión del recorrido de la línea A que comenzó el sábado pasado y se extenderá hasta el 9 de marzo para renovar los trenes. «La evaluación que hicimos es que como es temporada baja en el subte, la caída de usuarios es de menos del 25 por ciento. Además la línea A tiene dos líneas paralelas, como la B, en la que pusimos más cantidad de coches que los habituales. Y lo mismo se hizo con la línea E. El 50 por ciento de los pasajeros podría reemplazarla con esos subtes», señaló.
Sobre las tarifas, Piccardo explicó que las alternativas que están evaluando buscan «beneficiar a la gente que lo usa de una determinada forma».


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