11 de diciembre 2013 - 00:00

“Sufrimos, pero ahora podemos celebrar la vida”

Las tribunas estaban desbordadas de personas que fueron a rendirle tributo al hombre que puso punto final al régimen del apartheid.
Las tribunas estaban desbordadas de personas que fueron a rendirle tributo al hombre que puso punto final al régimen del apartheid.
Soweto - Sudafricanos de todo el país acudieron ayer en masa al estadio FNB de Soweto, un suburbio de Johannesburgo, para el funeral de Estado de Nelson Mandela. Los asistentes representan la diversidad del país donde éste lideró la lucha de emancipación de negros, mestizos e indios tras tres siglos de dominio racista blanco y estableció una "nación arcoíris" democrática.

Biko Ngcobo manejó con un grupo de amigos durante ocho horas desde la provincia Free State para presentar sus respetos a Mandela. Ngcobo, de 42 años, iba vestido de negro, verde y oro, los colores del partido de Mandela, el Congreso Nacional Africano (CNA), y envuelto con una prenda con el rostro del expresidente estampado.

"Estamos felices y estamos tristes, pero realmente estamos contentos por Mandela. Todo lo que usted está viendo aquí en Sudáfrica es por Mandela. Por él somos libres. Así que tenemos que celebrarlo a él y su vida. Sufrimos mucho con el apartheid, pero ahora somos libres y tenemos que celebrarlo", dijo Ngcobo.

Thuto Motsepe vive en los suburbios al este de Johannesburgo y se levantó a las 3 de la madrugada para asegurarse de un asiento en el estadio, con capacidad para 94.000 personas. Necesitó más de hora y media para llegar y hacer varios cambios de autobús.

"Apenas dormí, dijo Motsepe, que se cubría de la lluvia con una bolsa negra de basura. "Tenía que venir aquí a honrar al hombre que luchó para que nuestro país fuese libre. Él es nuestro ícono y le quiero presentar mis respetos".

Philippa Allan y su hija de 16 años, Gemma, son algunas de las personas blancas que quisieron asistir a la ceremonia principal para dar el último adiós a Mandela. Estuvieron entre la multitud que cantó canciones de los días de lucha contra la segregación racial y bailó mientras esperaba que comenzara la ceremonia.

"Yo tenía que venir porque no me puedo imaginar Sudáfrica sin Nelson Mandela. Nací libre por él", dijo Gemma.

Su madre recordó los días oscuros de los años 80, cuando en la rutina de las fuerzas de seguridad estaba el abrir fuego, encarcelar y torturar a manifestantes antiapartheid, provocando disturbios graves y una resistencia violenta.

"Conseguimos superar los 80 y estamos muy agradecidos a Mandela y a su familia. La violencia fue aterradora; cuesta creer que la superamos", agregó.

La asunción de Mandela como presidente tras las primeras elecciones democráticas en el país en 1994 dio paso a "una era totalmente nueva".

"Su legado perdura", dijo Philippa. "Incluso ahora sigue uniéndonos. Después de esto creo que la gente reflexionará sobre los principios de nuestro país", agregó.

Agencia DPA

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