27 de julio 2009 - 00:00

Sugestivo: militares bajan el tono

Tegucigalpa - Junto con la promesa de no «dispararle al pueblo», las Fuerzas Armadas de Honduras expresaron ayer su respaldo a una solución negociada, en el marco de la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, a la crisis política del país causada por el derrocamiento de Manuel Zelaya. Sin embargo, los militares aclararon que ésta tendrá que ser apegada a «la Constitución y a las leyes».

«Las Fuerzas Armadas son respetuosas de la Constitución y de las leyes, por lo cual reafirmamos nuestra subordinación a la autoridad civil en consecuencia con los principios de legalidad y obediencia debida», dice la nota. Ésta aclara la postura de las FF.AA. en favor de «una solución a la problemática que atraviesa nuestro país, mediante un proceso de negociación en el marco del Acuerdo de San José. Asimismo, reiteramos nuestro apoyo irrestricto a los resultados de ésta, conforme a nuestra Constitución y demás leyes», siguiendo la línea del presidente golpista, algo que boicotearía la vuelta de Zelaya al mando.

En momentos en que el comunicado de las Fuerzas Armadas era conocido, su mandamás, el general Romeo Vásquez, pieza clave en el golpe de Estado hondureño, prometió ayer no «dispararle» al «pueblo». «Las Fuerzas Armadas son una institución seria y responsable que ama a su pueblo», y los soldados no están «para disparar contra su pueblo. No podemos dispararle a nuestro pueblo», concluyó. Sin embargo, ayer se realizó en Tegucigalpa el funeral de un joven que apareció muerto el sábado en El Paraíso, a 10 kilómetros de la frontera nicaragüense. Partidarios de Zelaya culparon a la Policía por el crimen.

Agencias EFE y AFP

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