Suiza es la nueva China en el mercado de divisas

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Suiza se ha transformado en la nueva China. Son ahora los principales manipuladores de divisas. Así que al igual que los chinos, han adquirido una gran ventaja «competitiva» como consecuencia de sus maniobras. Claro que esto no ha sido gratis, la intervención del Banco Nacional de Suiza (SNB) para sostener la paridad con el euro en 1,20 le ha insumido el equivalente a casi un 15% del PBI. Las reservas internacionales del banco central suizo han crecido a más de 365.000 millones de francos suizos y representan aproximadamente el 80% del PBI y a fin de año los analistas proyectan que superará el 100% si persiste el actual ritmo de intervención.

El agravamiento de la crisis de la eurozona ha seguido sumando una enorme presión en torno al polémico techo del franco suizo, a pesar de las protestas acerca de la sobrevaloración continua del SNB, dado que el atractivo del país como refugio compensa con creces la «valoración de la divisa» y los diferenciales de tasas negativos. Según los datos del SNB, la presión en torno a la valorización del franco suizo ha llevado al banco a acumular euros a un ritmo de los 3.000 millones de francos suizos al día, en lo que va del año. El desglose de las reservas también ofrece información relevante. En primer lugar, el porcentaje de tenencias en euros del SNB se ha incrementado del 51% al 60% (a lo que se ha sumado un acortamiento del plazo, al pasar de 4 años a 2,8 años), una muestra de que quizá el SNB esté poniendo todo su empeño en cumplir con su tan ansiada asignación de activos. En segundo lugar, los datos empíricos recalcan que el SNB se ha situado a la cabeza de la punta vendedora, en este último tiempo, de más de 22.000 millones de euros frente al dólar y al yen, lo que sin duda ha servido para avivar las reacciones adversas o cumplir con la defensa resonante del tope del franco suizo.

En los primeros años del siglo XXI, China vendía dólares con vistas a diversificar sus crecientes reservas, fruto de un crecimiento basado en la exportación y en el superávit comercial, y, en menor medida, de la defensa de su divisa. En la actual coyuntura, el SNB ha pasado a ocupar el vacío que han dejado los chinos, que ven cómo sus reservas crecen a un ritmo infinitamente menor y son, en efecto, el proveedor global de la relajación cuantitativa.

El mercado está presto a probar las espaldas del SNB, y muchos esperan un ataque similar al lanzado por George Soros contra la libra esterlina en los 90 vía el Quantum Fund. Al respecto Serge Gaillard, un alto funcionario del Gobierno helvético señaló que el SNB podría sostener el valor del franco suizo frente al euro durante años si fuese necesario. Gaillard cree que «el franco se debilitará más y que el tipo de cambio se normalizará».

Paridad

Cabe recordar que la máxima autoridad monetaria helvética marcó una paridad con el euro mínima de 1,20 en septiembre pasado después de que los inversores internacionales compraron francos masivamente como refugio ante la crisis de deuda en la zona euro. El tipo de cambio euro-franco alcanzó un nuevo mínimo histórico cercano a la paridad que provocó la intervención del SNB que intentaba así frenar la pérdida de competitividad de las exportaciones y del turismo suizo. Los operadores cuestionan si las actuales reservas del SNB durarán lo suficiente para evitarlo. El mercado sigue de cerca la paridad euro-franco y apuesta por la apreciación de la divisa suiza. El tiempo dirá si el SNB puede defender esa línea Maginot.

En un esfuerzo por proteger la economía nacional suiza de la deflación, y todos los males que aquejan a algunos vecinos, el SNB ha comprado todos los euros que han estado llegando a Suiza en los últimos tres meses. En julio las reservas subieron 41.400 millones de francos luego de haber crecido 59.100 millones en mayo y 68.400 millones en junio. Con la ventaja de la impresión ilimitada de francos suizos y la «manipulación» del tipo de cambio, la economía suiza logra mostrar, por ejemplo, un menor nivel de desempleo, un 2,7% frente al 10,1% de Francia, el 10,8% de Italia, el 6,8% de Alemania y el 25% de España. Es el costo de esta guerra cambiaria.

Pero el accionar del SNB, que invierte parte de las reservas en euros en bonos alemanes de corto plazo, también está estropeando los mercados de bonos europeos (los rendimientos alemanes llegaron a cero). En septiembre de 2011, tenía sentido la intervención suiza debido a que el entorno macroeconómico era negativo en términos de crecimiento y deflación; además el franco suizo era víctima de una «huida hacia la calidad»; y el movimiento contenía un factor sorpresa que supuso un impacto para el mercado. Pero hoy las cosas han cambiado, y el entorno macroeconómico sorprende con mayor crecimiento del PBI suizo, y la inflación se situará en un 1%. Todo esto ha supuesto un cambio en la retórica del SNB, donde ya no se comenta la posibilidad de elevar el piso, sino únicamente de defenderlo. Es un importante cambio de política, ya que la amenaza de que el paridad suba ya no despierta un gran interés entre los especuladores.

Suiza está enfrentando adecuadamente la solidez de su divisa. Conviene recordar que con una divisa fuerte, siempre cabe la posibilidad de comprar al competidor cuando no se puede luchar, y además, debido a la gran estructura corporativa, la mayor parte de los beneficios de las compañías suizas se computa en dólares estadounidenses, euros y yuan, en lugar de en francos suizos.

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