El consejero dijo que «Obama apuesta a reactivar la economía mediante un plan que combina el gasto público y la reducción de impuestos». Mostró confianza en que el plan de u$s 825.000 millones permitirá recuperar los 2,6 millones de empleos que se perdieron durante 2008. «Podemos realizar un progreso importante y partir con el apoyo que se ha provisto», respondió al ser consultado respecto de si los contribuyentes deberían esperar otra solicitud de dinero para apuntalar al sistema financiero. Más temprano, la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, consideró que podría ser necesario «un aumento de inversión» más allá de los u$s 700.000 millones aprobados el año pasado.
Mientras la economía se debilita y el desempleo aumenta, la acumulación de deudas incobrables en las hojas de balance probablemente crecerá y podría forzar a la administración de Obama a tomar medidas más enérgicas. Una idea bastante discutida en Wall Street es la de montar una especie de banco que opere como depósito para aquellos activos que cuesta tasar o vender. Summers no se refirió directamente a esta posibilidad, pese a que otros miembros del equipo económico de Obama lo han mencionado como una alternativa para considerar.
Según adelantó, Obama y su nominado para secretario del Tesoro, Timothy Geithner, podrían dar mayores detalles sobre la política económica en las próximas semanas, pero manifestaron que el paquete de u$s 825.000 millones es del tamaño adecuado para ayudar a reactivar la economía. En respuesta a las críticas con respecto a que el paquete contiene muy poca ayuda inmediata, Summers indicó que el presidente se comprometió a gastar tres cuartos de dicha suma durante los primeros 18 meses. «No vamos a apurar las cosas al punto de ser derrochadores», aclaró.
Anticipó que se revisarán «rápidamente» temas como los recortes impositivos y la ayuda para gobiernos estatales y locales. Mientras el actual Gobierno prometió recortes de impuestos para el 95% de los hogares, Summers estimó que las reducciones impositivas dispuestas por Bush, que benefician a los sectores de más altos ingresos, deben ser revocadas porque el país enfrenta una grave brecha presupuestaria y «no puede financiar esto en el largo plazo». Sin embargo, se manifestó a favor de dejar que el programa expire -dentro de un año- al contrario de lo que opinan muchos diputados de su partido, que quieren acabar con estos beneficios cuanto antes.
El ex secretario del Tesoro de Bill Clinton defendió las políticas fiscales impulsadas por los demócratas. «Cuando depositan dinero en las manos de familias de clases media, la historia y la experiencia nos muestran que éstas gastan una parte importante, lo que estimula la economía. Cuando se deposita dinero en las manos de personas con ingresos muy altos, éstas gastan sólo una pequeña parte y se obtienen peores resultados en términos de estímulo económico», explicó.
Summers no escondió que los «próximos meses serán, sin ninguna duda, muy difíciles y esto durará probablemente más que lo previsto».
| Agencias AFP, ANSA y Reuters |


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