Ahora el PRO no está seguro de querer volver con esa iniciativa, pero nada hace descartar que se arme otro paquete en el año preelectoral.
Para el edificio que anunció Cristina y que será el más alto de América Latina, además de contar con particularidades de diseño como la representación en su base de las islas Malvinas, se requiere un cambio de zonificación en las porciones de tierra aledañas a la península Demarchi, donde el Gobierno nacional instalará un Polo Industrial Audiovisual. En ese corredor que limita con la Dársena Sur en la Costanera de la Ciudad de Buenos Aires hay una variedad de ideas que se volcaron en el proyecto de ley. No solamente están contemplados edificios gubernamentales, particulares y negocios, sino también la construcción de un estadio para 15 mil personas que el distrito no tiene y que, de acuerdo con el anuncio de la Presidente, ocupará 13 mil metros cuadrados.
En ese momento, fines de 2012, el kirchnerismo también se resistió a votar leyes del macrismo como Solares y un megaproyecto para los barrios del sur porteño, el llamado Comuna 8, que finalmente fue sancionado por partes pero totalmente modificado y después de 2012.
El proyecto del Gobierno nacional consideró que «la isla Demarchi constituye tan sólo una parte de una pieza urbana cuyo futuro debe ser pensado con una visión de conjunto». Así, propone la creación de un «gran parque público flanqueado por edificios destinados a la administración pública nacional y organismos públicos descentralizados, que se emplazarán sobre un eje cívico, de circulación preferente para el peatón». Prosigue describiendo que ese eje «tendrá como remate en uno de sus extremos una arena multipropósito destinada a alojar grandes eventos culturales y deportivos, y cuya capacidad se acercará a los quince mil espectadores».
También la iniciativa planifica la instalación de locales gastronómicos, comercios minoristas en las plantas bajas, casi como en Puerto Madero, sobre calles peatonales con la idea de que el Gobierno nacional inclusive dejará de alquilar oficinas en el centro porteño para trasladarse a esa nueva zona.
En otro sentido, la Ciudad de Buenos Aires recibiría tierras para uso público, pero ése era el proyecto original que no contemplaba, claro, la implantación de un edificio de 335 metros de alto como el que se propone ahora para superar a cualquiera de la región.
| Patricia García |


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