24 de agosto 2009 - 00:00

Suplicio: ser mujer y votar en Afganistán

 Kabul - La mayor parte de las mujeres (entre el 80% y el 90%) se quedaron sin poder votar en las elecciones presidenciales y provinciales del jueves en Afganistán debido a la inexistencia de colegios electorales para ellas, la falta de personal femenino en los centros habilitados, la situación de inseguridad o la intimidación de los talibanes.

Un informe de observadores electorales sobre la participación femenina puso en evidencia todos esos aspectos.

De hecho, la Fundación para unas Elecciones Libres y Justas en Afganistán (FEFA, en sus siglas en inglés) -un organismo independiente de observadores locales- ya denunció prácticas ilícitas durante la jornada electoral. La misión de observación de la Unión Europea también emitió un primer informe en el que pone en duda la imparcialidad del personal de la Comisión Independiente Electoral -organizadora de los comicios- y destaca el caos existente en el registro de votantes, que incluso hace inviable poder calcular el índice de participación.

«Uno de nuestros observadores pudo ver cómo los talibanes cortaban el dedo con la mancha de tinta a dos personas en Kandahar», declaró ayer Nader Nadery, presidente de la FEFA, en alusión a la tinta indeleble con la que, a falta de un censo electoral, se untaba el dedo índice de los votantes para evitar que sufragaran dos veces. Mientras, la Comisión Independiente Electoral declaró que 11 trabajadores murieron a manos de los insurgentes.

El informe destaca que los talibanes amenazaron sobre todo a las mujeres con cortarles los dedos si participaban en las elecciones. Para ello, repartieron panfletos durante la noche, casa por casa, en al menos cinco de las 34 provincias del país: Logar, Helmand, Gazni, Farah y Kunar.

El documento también denuncia que en algunos lugares no se habilitó ni un solo colegio electoral para ellas, a pesar de que en Afganistán hombres y mujeres votan en lugares separados. Así, no había centros femeninos en la provincia de Paktika. En la de Uruzgan sólo se acondicionó uno en su capital, y en Helmand, dos. Lo mismo ocurrió en la provincia de Badghis. En concreto, en el distrito de Muqur no había colegios para votantes femeninas y en el de Bala Murghab, controlado en buena parte por los talibanes, no votó ninguna.

En seis provincias más, no había personal femenino en los centros, lo que hizo que muchas mujeres se abstuvieran de acudir a las urnas. Por ejemplo, en un colegio electoral de la provincia de Paktia, Fand Khel, los maridos votaron por ellas por esa razón, según el informe.

También ocurrieron otras irregularidades. En la provincia de Nuristan, la participación femenina fue altísima, pero se detectó que chicas de 13 y 14 años habían votado. En la de Bamiyan, el personal electoral abrumó a las mujeres y no les dio tiempo para llenar las boletas.

En Zabul, en el colegio electoral de Shaher Shafa, un trabajador se llevó una urna a casa y la devolvió llena de boletas. En Laghman, la Policía obligó a las mujeres a votar por el actual presidente, Hamid Karzai, y participó en el recuento de sufragios. Y en Panshir las mujeres no votaron porque sus familias prohibieron que pudieran registrarse como electoras.

La Presidencia sueca de turno de la Unión Europea (UE) emitió anteayer un comunicado en el que afirma que «toma nota con preocupación de los informes sobre irregularidades y fraudes».

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