27 de octubre 2014 - 00:00

Tabaré ofrece de nuevo un proyecto de izquierda suave

 Montevideo (enviada especial) - Con la promesa de mantener el actual rumbo económico y profundizar las políticas sociales, Tabaré Vázquez buscará en la segunda vuelta del 30 de noviembre volver a ceñirse la banda presidencial y entregar al Frente Amplio su tercer período de Gobierno.

Pese a que Vázquez, un reputado oncólogo de 74 años, socialista y masón, dejó el poder en 2010 con una aprobación superior al 60%, se enfrentará al desgaste natural de un partido que lleva diez años en el poder y el desencanto de algunos sectores de clase media.

El expresidentes y exintendente de Montevideo prometió llevar adelante una administración moderada en la que no habrá "giros hacia la izquierda" en materia económica.

Su primera medida al respecto será nombrar al vicepresidente Danilo Astori como ministerio de Economía -cartera que ocupó en su primer mandato-. Éste, un centrista, le confirmó el jueves a Ámbito Financiero su intención de negociar en el Mercosur una flexibilización para que Uruguay pueda firmar acuerdos comerciales por su cuenta.

Su candidatura para un segundo mandato fue oficializada en noviembre de 2013 y venció por una abultada diferencia a la politóloga Constanza Moreira en las primarias del junio. Durante el breve período en que evitó la vida política tras finalizar su Gobierno, Vázquez protagonizó una polémica con la Argentina cuando reconoció haber pedido ayuda al entonces presidente estadounidense George W. Bush en caso de que el conflicto por la instalación de la pastera Botnia en la frontera común pasara a un plano bélico.

El candidato del FA ingresó a la política de manera clandestina al afiliarse al Partido Socialista en 1983, en el último tramo de la dictadura militar. Con un tono directo y una personalidad respetada, llevó a la izquierda a ganar por primera vez una elección municipal: la intendencia de Montevideo en 1989. Así, le abrió las puertas para ocupar un lugar de privilegio en la lucha por el poder, en competencia con los tradicionales Partido Colorado y Partido Nacional.

Luego de dos frustrados intentos -1994 y 1999- Vázquez se convirtió en 2005 en el primer presidente de izquierda de Uruguay.

Su profesión de médico lo llevó a aprobar duras leyes antitabaco que colocaron al país a la vanguardia mundial. Asimismo, vetó la legalización del aborto, aprobada por el Congreso, lo que generó el rechazo

de gran parte de su propio partido. La norma terminó rigiendo con su sucesor, José Mujica.