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Tchaikovsky, un genio molesto
Rusia celebra oficialmente el 175° aniversario de Tchaikovsky, pero se niega a revisar su vida privada.
Las autoridades rusas habían puesto todo su empeño en preparar este aniversario, que no podía verse ensombrecido bajo ningún concepto. Por eso, el ministro de Cultura, Vladimir Medinski, se apresuró a descalificar -con declaraciones cuestionadas en muchos rincones del mundo- la película del prestigioso cineasta Kirill Serbrennikov sobre la vida privada de Tchaikovsky. Es decir, sobre su homosexualida, tema que ya estaba presente en el famoso film de Ken Russell de los años 70 "La otra cara del amor".
¿Un ruso gay como icono de la cultura nacional, como estandarte de la música clásica? Medinski, odiado por muchos intelectuales y cercano a la Iglesia ortodoxa rusa, no podía permitirlo. Y menos en los tiempos que corren, en los que el patriotismo es fundamental para Rusia y la propaganda estatal predica valores familiares. En consecuencia, el funcionario exigió, al mejor estilo de la época soviética, que se cortara del film las partes donde el tema se hace explícito, alegando que "no hay pruebas de que Tchaikovsky fuera homosexual". Como era de esperar, todo el proyecto fracasó.
Para los musicólogos, la identidad sexual del compositor está suficientemente probada, entre otros gracias a las cartas escribió a su hermano Modesto Tchaikovsky, que también era homosexual. De ahí que los activistas en defensa de los derechos de gays y lesbianas utilicen una y otra vez el nombre de Tchaikovsky para exigir una mayor apertura.
Pero en las celebraciones por el 175 aniversario nada debería echar sospechas sobre Tchaikovsky, ni siquiera las especulaciones que aún hoy persisten sobre su muerte, ocurrida cuando tenía 53 años. El objetivo es festejar las obras maestras del genio, desde las óperas "La dama de pique" y "Eugenio Oneguin" a clásicos del ballet como "El lago de los cisnes", "La bella durmiente" o "El cascanueces", además naturalmente de su producción sinfónica.
Así, el programa oficial se centra unas veces en rendir tributo al hombre que editó el primer libro sobre armonía en ruso, al Tchaikovsky pedagogo y al reputado director de orquesta. Al hombre que amaba viajar por Europa y reunirse con sus contemporáneos como Gustav Malher, Edvard Grieg o Richard Wagner, entre otros. Además, las miles de cartas que se conservan de Tchaikovsky suponen también un tesoro literario. Entre los actos previstos también se recordará lo mucho que la Iglesia ortodoxa rusa aprecia al compositor por la espiritualidad de su música. "¡Tchaikovsky lo es todo!", declaró el director de orquesta Valeri Geriyev, que en junio y julio de cada año organiza una prestigiosa competencia sobre el compositor.
Sin embargo, no se habla ni una palabra del conflicto interior de este hombre que, como revelan sus cartas, siempre luchó contra su naturaleza y en 1893 falleció de una muerte que no fue natural. ¿Se mató por amor o fueron los círculos nobiliarios los que lo condenaron a envenenarse con arsénico en una suerte de tribunal de honor? La versión oficial, en aquel entonces, fue que el compositor murió de cólera y que contrajo la enfermedad al beber agua en un restaurante de San Petersburgo. Sin embargo, los partidarios teóricos de la conspiración sostienen que hasta que no se exhumen sus restos no se podrá saber la verdad sobre su muerte. Pero para eso, Rusia no parece estar preparada por ahora.


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