28 de abril 2009 - 00:50

Techint explica crisis con cifras globales

Paolo Rocca
Paolo Rocca
«El consumo de acero en el mundo disminuirá a lo largo de 2009, pero a principios de 2010 podría verse una recuperación. Se presentará una disminución del 14,9%, a 1.018 millones de toneladas en 2009 tras la disminución de 1,4% en 2008». El pronóstico fue difundido ayer por la World Steel Association (WSA), la entidad que agrupa a los mayores productores siderúrgicos del mundo, y que sesionó en Londres el fin de semana pasado.

El documento dado a conocer ayer afirma que se prevé que en EE.UU. se produzca el mayor descenso de la demanda de acero desde la posguerra. En 2009, el consumo de acero caerá el 36,6%.

Difusión

En la Argentina, por más de una razón (por lo que se verá) el comunicado fue profusamente difundido por el grupo Techint: no sólo porque la Comisión de Economía de la WSA es presidida por Daniel Novegil (CEO de Tenaris, la división de aceros planos del holding que encabeza Paolo Rocca) sino también porque no enfrentan la mejor de las coyunturas en su relación con el Gobierno argentino.

El interés de Techint en que se sepan a nivel local las dificultades que enfrenta su actividad a escala global podría buscarse en el conflicto que enfrenta con sus trabajadores, que reclaman un premio retroactivo en función de las utilidades obtenidas por Siderar (subsidiaria de Tenaris) en los últimos ejercicios. Y si bien la virulencia de la protesta gremial no ha escalado a niveles de violencia, también es cierto que los ejecutivos de Techint ya vieron esta película, en su versión venezolana: una persistente acción sindical terminó con la confiscación por parte del régimen de Hugo Chávez de su (hasta entonces) controlada Sidor, por la que los bolivarianos aún no han pagado un dólar y todo hace pensar que no lo harán.

Las manifestaciones del ministro de Planificación, Julio De Vido -recogidas en exclusiva por este diario-, en las que poco menos que exigía inversiones por parte de Techint («caso contrario las haremos nosotros») en Siderar (la ex SOMISA) y el nombramiento de un director por el Estado en la misma empresa hicieron poco para calmar los ánimos no sólo en la siderúrgica sino también en el resto del espectro empresarial: «Se viene el modelo venezolano», se alarmaron muchos empresarios.

En lo que hace específicamente a esta «industria de industrias», su caída en la Argentina, junto con la de la automotriz, hizo que descendiera de manera abrupta el índice de actividad industrial que elabora la UIA, lo que provocó un nuevo encontronazo con el Gobierno: esa cifra era ocho veces superior a la que había «elaborado» el INDEC.

Techint intentará echar mano a este informe para razonar con el Gobierno y con la UOM, y convencerlos de que no son tiempos para premios por utilidades ni para aventuras bolivarianas.

Apoyo

Pero la presencia de Néstor Kirchner hoy en San Nicolás -donde está SOMISA- hará poco para pacificar y poner paños fríos: seguramente el ex presidente en campaña apoyará el reclamo metalúrgico de $ 11.000 por cabeza para 5.000 trabajadores. Del lado empresarial ofrecen estabilidad laboral y continuar con la construcción del alto horno en el que invertirán u$s 80 millones. ¿Alcanzará para calmar a Kirchner?

En el comunicado oficial de la WSA, Novegil aparece afirmando que «la mejora en el consumo de acero para el segundo semestre de 2009 dependerá de los efectos de los paquetes de estímulo, la continuación de la estabilización de los sistemas financieros y el retorno de la confianza de los consumidores.»

Tras adelantar que el consumo de acero en Europa y en Japón descenderá más del 20%, el informe asegura que «las economías emergentes se están viendo afectadas por la crisis económica también, pero en menor grado». En India se consumiría el 2% más que en 2008, y en conjunto los países del denominado BRIC (Brasil, Rusia, India y China) caerían sólo el 5%

No hay mención específica alguna para el resto de América del Sur en el trabajo de la WSA. No hace falta: la semana pasada el CIS (Centro de Industriales Siderúrgicos) reveló que el sector en la Argentina había caído hasta el 50% respecto de 2008.

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