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Temer enfrenta una “semana horribilis” que marcará el futuro de su Gobierno
Se espera que entre hoy y mañana el fiscal general, Rodrigo Janot, presente una acusación contra el presidente frente al Supremo Tribunal Federal (STF).
No obstante, por la Constitución brasileña, el mandatario goza de un fuero privilegiado en el que el STF es la única corte que puede juzgarlo y por su condición de jefe de Estado, además, cualquier proceso jurídico que se abra en su contra deberá tener el aval de la Cámara de Diputados, cuya mayoría oficialista ya no está tan clara.
Después de las denuncias de Batista, quien se sometió a una delación premiada para reducir sus condenas por corrupción, la base aliada al Gobierno se resquebrajó y algunas formaciones retiraron su apoyo al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), obligando a la salida y cambios de algunos ministros. El PMDB, ahora con la ratificación de apoyo por parte del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), su principal aliado, busca hilvanar en el Legislativo el apoyo suficiente para evitar que los diputados avalen la apertura de un proceso contra Temer.
El mismo martes, el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) tendrá una asamblea extraordinaria para analizar el informe de gestión del Ejecutivo en 2016, incluyendo el período final de la presidenta destituida, Dilma Rousseff, y el de Temer, que asumió el poder el 12 de mayo y fue ratificado en el cargo el 31 de agosto de ese año.
La última 'batalla' de Temer, al menos en la semana, será el impacto y repercusiones de la huelga general promovida para el viernes por las centras sindicales contra las reformas laboral y de pensiones y jubilaciones abanderadas por el equipo económico de Temer y esperadas por el mercado financiero.
| Agencia EFE |


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