Brasilia - La crisis brasileña se agudiza y ya son 23 millones los ciudadanos que están sin trabajo o con empleo precario, mientras el Gobierno del presidente Michel Temer reconoce que la recesión supera sus previsiones.
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Debido a la recesión y otros factores como la reducción de los empleos públicos, hay 22,9 millones de brasileños que están "subutilizados" en el mercado laboral, según la encuesta domiciliaria presentada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). Esto significa que no tienen trabajo o lo tienen pero por unas pocas horas a la semana, o directamente no salen a buscar un empleo porque comprobaron que es casi imposible hallarlo.
En otras palabras: uno de cada cinco brasileños en edad económicamente activa enfrentan problemas laborales de acuerdo con los datos del tercer trimestre de 2016 divulgados por el IBGE.
La "subutilización" de la fuerza de trabajo trepó al 21,2% en el tercer trimestre de 2016 contra el 18% registrado en igual período de 2015.
La incorporación de la variable "subutilización" de la mano de obra fue realizada este año por el IBGE, cuyo investigadores consideran que con ella es posible trazar un cuadro más realista del paisaje social y económico nacional.
La tasa de desempleo estándar de Brasil, que toma en cuenta sólo a los desocupados que buscan empleo de tiempo completo, trepó a un récord del 11,8% en el período de julio a septiembre, duplicando el nivel de 2013, según datos publicados el mes pasado por el IBGE.
Los índices de desocupación pura crecieron en todas las regiones del país frente a las informaciones de 2015. En la región más rica, la del sudeste, formada por San Pablo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Espíritu Santo, se observa un desempleo del 12,3% contra el 9% en 2015.
El Gobierno informó el lunes que su previsión de recesión en 2016 empeoró del 3%, anunciado meses atrás, para el 3,5 %. Esta noticia indica que 2016 tiende a ser un año casi tan negativo como 2015 cuando la recesión fue del 3,8%. Otro dato conocido ayer sumó problemas. Es que luego de Río de Janeiro, el estado de Río Grande do Sul declaró la "calamidad financiera" y pidió socorro a Temer.
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