1 de diciembre 2017 - 00:00

Temer, a punto de perder la madre de todas las batallas: la reforma previsional

La Bolsa paulista sintió el impacto. La inminencia de 2018 electoral resquebraja la coalición oficialista y complica la aprobación de una iniciativa impopular.

MAL MOMENTO. Michel Temer mantiene frenéticas reuniones para salvar la reforma jubilatoria a pesar de estar convaleciente de una angioplastia.
MAL MOMENTO. Michel Temer mantiene frenéticas reuniones para salvar la reforma jubilatoria a pesar de estar convaleciente de una angioplastia.
Brasilia - El pesimismo se profundizó ayer en el mercado financiero de Brasil ante la posibilidad, admitida por altas fuentes oficiales, de que se caiga el proyecto de reforma más esperado y vital para que el país normalice su situación fiscal: el previsional.

La Bolsa de San Pablo cayó 1,26% a 72.700 puntos y acumuló un retroceso del 3,4% a lo largo de noviembre.

En la rueda de ayer la alarma saltó tras dichos del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, quien admitió que el oficialismo está "muy lejos" de garantizar los votos necesarios para aprobar el proyecto que endurece las condiciones para el acceso de los brasileños a las jubilaciones y pensiones.

Por tratarse de una reforma constitucional, el Gobierno de Michel Temer necesita una mayoría agravada del 60% de los votos, lo que en la Cámara baja equivale a 308.

"Si no tenemos los votos, no vamos a marcar una fecha (para tratar el tema). Falta mucho, todavía no hice los números, así que no voy a hablar de eso. La base (oficialista) no está articulada como debería", dijo Maia.

Según el jefe de los diputados leales al presidente Michel Temer, la aparente salida del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de la alianza oficial sería un problema insuperable para el plan de reforma, que sigue a otras ya aprobadas, también esperadas por el empresariado pero consideradas menos importantes: la fiscal y la laboral.

El problema es que el PSDB, que está buscando un perfil más independiente y alejado de proyectos muy impopulares para llegar mejor a la elección presidencial de octubre del año que viene, condicionó su respaldo al plan jubilatorio a que fuera suavizado. "Sus propuestas inviabilizan la reforma porque significan una pérdida de 100.000 millones de reales (30.500 millones de dólares) para el ajuste fiscal", dijo Maia.

Así las cosas, analistas sostienen que Temer se apresta a reconocer que la reforma no podrá ser aprobada este año como esperaba y que, en el mejor de los casos, quedará para el próximo. Pero 2018 será año electoral y también hay dudas sobre qué apoyos podría recibir una propuesta tan severamente restrictiva para la población.

El sistema jubilatorio brasileño es uno de los más generosos del mundo, con numerosos regímenes de excepción que permiten el retiro a edades tempranas y con menos años de aporte que en la gran mayoría de los países.

Aunque está convaleciente de una angioplastia, Temer programó una intensa agenda de reuniones para garantizar el apoyo de su principal aliado, el partido PSDB, que anunció su salida del Gobierno.

La alianza entre el PSDB y el PMDB del mandatario es el núcleo del Gobierno de coalición desde el juicio político y destitución de Dilma Rousseff.

El jefe de gabinete, Eliseu Padilha, reconoció el miércoles ante la prensa que esa alianza está al borde de la ruptura. Ayer reiteró su diagnóstico, pero de forma atenuada y habló de la necesidad de que la salida del PSDB del gabinete sea a través de una "transición" gradual y no de manera abrupta.

La decisión de abandonar el gobierno fue anunciada esta semana por el principal dirigente del PSDB, el gobernador de San

Pablo, Geraldo Alckmin, quien se hizo cargo del partido y se apresta a lanzar su candidatura presidencial.

El riesgo de un fractura de esa alianza es una mala noticia para un Gobierno debilitado, el mandatario tiene entre el 3% y el 5% de apoyo de la opinión pública según encuestas recientes.

Ámbito Financiero y agencias


Reuters, ANSA y EFE