23 de mayo 2017 - 00:00

Temer: “Si quieren, que me derriben; renunciar sería admitir culpas”

Contradice la línea roja que había impuesto a sus ministros: quien fuera imputado debía dejar el cargo.

Defensa. El diario Folha de Sao Paulo se colocó en una línea de protección al presidente brasileño, Michel Temer. Ayer publicó una entrevista.
Defensa. El diario Folha de Sao Paulo se colocó en una línea de protección al presidente brasileño, Michel Temer. Ayer publicó una entrevista.
San Pablo - El presidente de Brasil, Michel Temer, ratificó ayer que no renunciará, aunque sea imputado por corrupción por el Supremo Tribunal Federal (STF). "Si quieren, que me derriben, porque si yo renuncio sería una declaración de culpa", dijo en una entrevista publicada ayer por el diario Folha de Sao Paulo.

El Supremo abrió la semana pasada una investigación contra del jefe de Estado tras haber recibido una acusación de la Procuración General de la República (PGR), que lo acusó de corrupción pasiva, obstrucción a la Justicia y asociación ilícita (ver nota aparte).

A pesar del escándalo, Temer aseguró que no dimitirá ni aunque sea imputado por el STF, rompiendo así la línea de corte que había puesto para mantener o separar a sus ministros en medio de las investigaciones abiertas por las delaciones del grupo Odebrecht, implicada en la operación "Lava Jato".

"No, porque yo soy jefe del Ejecutivo. Los ministros son agentes del Ejecutivo, de modo que la línea de corte que yo establecí para los ministros evidentemente no será la línea de corte para el presidente", comentó al diario paulista, que ha adoptado una línea de fuerte defensa del acosado Gobierno.

La Procuración sustentó la apertura de investigación de acuerdo con los testimonios de varios ejecutivos de la multinacional cárnica JBS, quienes, en un acuerdo de colaboración judicial, confesaron haber sobornado a más de 1.800 políticos de más de 28 partidos.

Sobre Temer, uno de los dueños de la empresa, Joesley Batista, afirmó que le paga sobornos desde 2010 y que, entre ese año y 2011, llegó a entregarle una mensualidad de 100.000 reales (30.000 dólares al cambio actual) por diversos "favores" en el Ministerio de Agricultura.

Por su parte, el director de JBS, Ricardo Saud, aseguró en su delación premiada que Temer pidió y recibió 15 millones de reales (4,58 millones de dólares) para las elecciones de 2014, los cuales iban a distribuirse entre sus aliados, pero se guardó un millón (305.000 dólares) para él mismo en vez de usarlo en la campaña.

Además, hay una grabación de una conversación de Batista con Temer, en la que el empresario comenta que busca "favores" para JBS en ministerios o que soborna a un exdiputado preso por corrupción y cercano al gobernante para que no colabore con la Justicia.

Asimismo, le relata cómo tiene "controlados" a dos jueces y a un fiscal en causas que lo involucran.

Ante esos dichos, el gobernante aprueba o simplemente escucha en silencio, sin que luego haya realizado ninguna denuncia judicial, lo que da crédito a la acusación de obstrucción a la Justicia.

Temer apuntó que eso no significa que haya cometido delitos. "Escucho a mucha gente y mucha gente me dice las mayores tonterías que no tengo en cuenta. Confieso que no tuve en cuenta esa bobada. Mis respuestas eran monosilábicas", se defendió en la entrevista con Folha.

El presidente reiteró que "todo fue montado" y apuntó que las sospechas en su contra no impedirán la aprobación de las reformas económicas propuestas por su Gobierno, paralizadas tras el escándalo.

"Voy a revelar fuerza política precisamente a lo largo de estas semanas con la votación de materias importantes. Tengo la absoluta convicción de que lo conseguiré", añadió.

Por otro lado, el jefe de Estado negó haber cometido un delito al reunirse con una persona investigada sin dar cuenta de ello.

El encuentro "no es ilegal", se defendió a la pregunta de por qué la reunión nocturna con Batista en la residencia del jefe de Estado no quedó registrada en su agenda oficial, como exige el protocolo.

La oposición y algunos partidos que formaban parte de su base aliada han pedido la renuncia de Temer e incluso han presentado la apertura de un proceso de juicio político, como el que aupó a Temer al poder después de que el Congreso apartara definitivamente a Dilma Rousseff de la presidencia en agosto pasado.

"Yo no estoy perdido", aseveró.

Agencias EFE , DPA y AFP

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