Tensión gremial: UOM torea y los petroleros presionan

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A las cinco de la tarde, en el Ministerio de Trabajo, con la viceministra Noemí Rial como árbitro, las petroleras y el gremio de trabajadores privados del petróleo, intentarán abrir una paritaria que amaga con derivar, en pocas horas, en una serie de bloqueos de refinerías lo que pondría en riesgo el abastecimiento de combustible.

Esa negociación, dilatada y con posturas extremas, es una de las dos más duras que tiene por delante el Gobierno. La otra es la que ayer retomaron la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), con las cámaras del sector y que ya requirió el dictado de una conciliación obligatoria.

Por distintas razones, ambas negociaciones resultan clave y requerirán de Carlos Tomada, ministro que ayer participó de una cumbre preparatoria del G-20 con Barack Obama, un esfuerzo por ordenarlas aunque, en rigor, no dependen exclusivamente de su oficio.

Veamos:

  • La UOM volvió, ayer, a la mesa de negociación luego de anunciar un paro para el viernes 9 de abril que obligó a Trabajo a intervenir y dictar una conciliación obligatoria que vence en estos días. La cúpula metalúrgica que ordena Antonio Caló se sentó a la mesa con un reclamo del 25%, como «piso», y se topó con la resistencia del sector empresario. Ambos citan el mismo argumento, pero con su enfoque el gremio dice que debe recuperar parte de lo que cedió en 2009 por la crisis y las empresas sostienen que el sector todavía no se recuperó de la misma. Tomada vuelve de Estados Unidos con el objetivo preciso de encarrilar esa negociación que, en paralelo a la de Camioneros, suele funcionar como parámetro para el resto de las negociaciones del rubro industrial. Ese elemento, sin embargo, retroalimenta la demanda de la UOM que quiere, siempre, estar «dos o tres puntos» por encima del promedio general que cierran las demás paritarias grandes.

  • La de petroleros privados, gremio que comanda Alberto Roberti, viene con un diagnóstico más complejo: aunque el sindicato cerró acuerdos con otros rubros de la actividad, no pudo ni siquiera iniciar una conversación sobre el tema salarial en el que pretende un incremento del 32%, más mejoras puntuales por zona, diferenciales y antigüedad. Hasta ahora, las petroleras, ni siquiera aceptan hablar de subas y hoy deberán sentarse a las 17 frente a frente. Asoma, detrás, otro factor crítico: las empresas puntualizan que no pueden dar aumentos porque se les ha reducido la rentabilidad, específicamente por la Resolución 394 que les impide exportar los excedentes producidos que era, sostienen, su principal rentabilidad ante el control de precios vigente en el mercado local. Es una forma de sentar a la mesa al Gobierno para que actúe sobre ese impedimento. Por lo pronto, el gremio aclara que si no recibe respuestas, decidirá el bloqueo de las refinerías de Salta, Mendoza, Campana, Dock Sud, La Plata y San Lorenzo, en Santa Fe, con lo que en pocos días podría derivar en el desabastecimiento de combustibles. Ha ocurrido antes y tuvo que intervenir, en persona, Julio De Vido para acercar posiciones y evitar una crisis que estalle en las estaciones de servicio.
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