12 de septiembre 2014 - 00:00

Tensión en Santa Cruz por fractura en sindicato

Alberto Roberti
Alberto Roberti
Santa Cruz - En un clima de fuerte tensión y con el fantasma del estallido de incidentes, el Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz desplegará hoy a las 12 una asamblea general en la localidad de Caleta Olivia para discutir si se escinden de la Federación Argentina Sindical de Petróleo, Gas y Biocombustibles.

Frente al preocupante antecedente de varios hechos de violencia que marcaron al sector en los últimos días ante una puja que dirime un botín millonario, el cónclave petrolero estará signado por fuertes medidas de seguridad.

"Nosotros vamos a poner Policía, pero tampoco hay cantidad de efectivos para controlar una asamblea de mas de cinco mil trabajadores", aseguró en las últimas horas el gobernador peronista Daniel Peralta, tras pedir al Ministerio de Trabajo nacional que garantice la seguridad .

El mandatario además exhortó a que "la consecuencias de esa asamblea no entorpezcan el trabajo de los yacimientos".

Por su parte, el intendente de Caleta Olivia, José Córdoba, reclamó a la Policía reforzar el diagrama de seguridad, en pos de mantener "la paz social y la integridad de los vecinos y sus bienes".

En tanto, su par de Las Heras, Teodoro Camino, reveló que el secretario general del sindicato santacruceño, Claudio Vidal, se reunió con el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, para contar con el apoyo de Gendarmería antes, durante y después de la cumbre de los trabajadores.

La asamblea -que se desarrollará en el Estadio Municipal de Caleta Olivia- contará con la presencia además de 50 veedores del Ministerio de Trabajo de la Nación. Para garantizar la asistencia de los trabajadores desde distintos puntos, arrancó ayer jueves a las 20 un asueto de 36 horas en la actividad.

Quienes alientan la desafiliación argumentan que la federación -que conduce Alberto Roberti, alineado con el líder del Frente Renovador y candidato presidencial opositor Sergio Massa- se queda con cerca de 1.000 pesos por mes de cada trabajador -en concepto de obra social y de aporte sindical- y que no hay una adecuada rendición de cuentas de esos fondos.

En ese lote crítico se alista Vidal, quien asumió el año pasado tras tres años de intervención por parte de la federación luego del tenso desplazamiento de Héctor "Chaco" Segovia, con graves y extensos paros que dejaron pérdidas millonarias.

En esa línea, Vidal enfatizó que "la asamblea va a ser masiva" y que están "a punto de concretar algo que va a ser positivo para la familia petrolera".

En sintonía, el vicegobernador santacruceño, el kirchnerista Fernando Cotillo, se mostró a favor de la desafiliación. "Estamos al frente de una lucha de intereses, pero el manejo de la obra social no puede seguir transitando más por las decisiones de la federación, quien ya fue abandonada por los gremios de Chubut y Neuquén", dijo.

Además de Santa Cruz, en la actualidad, la federación reúne a trabajadores de Mendoza, Salta y T. del Fuego.

Sin embargo, otros sectores se oponen a la escisión -la federación intentó frenar la asamblea con un amparo-, lo que derivó en episodios de violencia en las últimas semanas, como el incendio en Río Gallegos de un micro que se disponía a trasladar a petroleros, y otro ataque de ese tenor a dos camionetas de dirigentes en el norte provincial.

La asamblea de hoy no es de impacto menor, ya que el portazo del sindicato representará para la federación una importante pérdida económica ante la merma en los aportes de los trabajadores. Por de pronto, si se efectiviza la separación, se anunciará el inminente cambio de obra social, para lo cual ya avanzaron en las negociaciones con otras prestadoras médico-asistenciales.

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