Parecía fácil subir aunque fuera ligeramente después de las pérdidas registradas el miércoles. Pero ni con esa sensación de haber tocado fondo los operadores consiguieron oxígeno y, en una jornada sumamente volátil, los números rojos acabaron ganando la batalla. El S&P 500 consiguió, al menos, terminar neutro, pero las preocupaciones sobre el estado de la economía internacional lastraron una jornada con datos mixtos. Barack Obama, en un discurso en la Universidad de Northwestern, en Illiois, empezó con triunfalismo diciendo que"es incuestionable que nuestra economía es más fuerte hoy que cuando llegué al poder". Así, aunque propició un repunte en las cotizaciones y dio vuelta una sesión que había empezado sin rumbo, no calentó el ánimo de los inversores hasta hacerlos llegar a las cifras positivas.
Pudieron más las últimas advertencias del FMI sobre la economía mundial, ya que su directora gerente, Christine Lagarde, dijo ayer que la economía global es ahora más débil que hace seis meses y enfrenta las perspectivas de un crecimiento "mediocre" en el futuro próximo.
| Agencia EFE |


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