Tercero. Cristina de Kirchner sumó otro procesamiento al de presunto direccionamiento de obras a Lázaro Báez y el del affaire por dólar futuro.
En una previsible y anunciada decisión, el juez federal Claudio Bonadio definió el tercer procesamiento contra la expresidente Cristina de Kirchner, en este caso en el marco de la causa Los Sauces, por los supuestos delitos de asociación ilícita, lavado de dinero y negociaciones incompatibles con la función pública. Sin apartarse de la hipótesis de la denuncia impulsada por Margarita Stolbizer, el magistrado la consideró "jefa", junto a sus dos hijos, Máximo y Florencia Kirchner, de una "banda" que llevó delante de forma continuada presuntos delitos vinculados a la entrega de obra pública a cambio de alquileres de distintas propiedades que estaban bajo la órbita de la sociedad familiar. Les trabó un embargo por $ 130 millones y les prohibió salir del país a una veintena de implicados que fueron también procesados. Pero llamativamente, se declaró incompetente y recomendó que sea su par Julián Ercolini quien unifique bajo su mando la totalidad de las causas contra la exmandataria, ligadas al mismo objeto de investigación.
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A lo largo de más de 390 carillas, Bonadio repasó los pormenores de la investigación sobre la que hace dos semanas había ampliado pericias sobre los ingresos de los alquileres- para concluir que los empresarios Lázaro Báez, Cristóbal López, Fabián De Sousa y Osvaldo Sanfelice, fueron los supuestos organizadores de esa asociación, que se apoya en el alquiler de propiedades pertenecientes a Los Sauces como "retorno" por contratos de obra pública. Además, fueron procesados por distintos roles, la sobrina de la exmandataria, Romina Mercado, el contador Víctor Manzanares, Norma Beatriz Abuin, Jorge Marcelo Ludueña, Ricardo Leandro Albornoz (escribano de la familia Kirchner), los hijos de Báez Luciana, Leandro y Martín-, lo mismo que Emilio Martín, Claudio Bustos, Martín Jacobs, Lisandro Donaire, María Jamieson y Óscar Leiva. A todos ellos, Bonadio les prohibió la salida del país, aunque aclaró que están "a derecho", motivo por el que justificó que pese al delito endilgado no había solicitado su prisión preventiva hasta tanto no hubiere una sentencia firme.
En un mismo movimiento, Bonadio se declaró incompetente y solicitó que se unifique su caso con los procesamientos incluidos- con otros tres expedientes que tramita Ercolini: la causa N° 15.734/08 (por asociación ilícita denunciada en 2008 por Elisa Carrió), la 11.352/14 (conocida como Hotesur, la causa original de la que se desprendía los Sauces y que señala una mecánica idéntica a los hechos investigados) y la 5.048/16 (presunto direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz a favor del Grupo Báez, por el que Ercolini ya dictó procesamientos que está revisando la Cámara). Bonadio aclaró que aunque los hechos son distintos, se investiga a la misma "asociación" y que por esto, se deberían unificar, pese a que su intervención en Los Sauces había sido cuestionada por todas las defensas, basadas en el argumento de que se trataba de una causa melliza a Hotesur. Según criterio del juez debería realizarse un juicio oral y público único donde se juzguen todos estos hechos, algo que también podría extenderse indefinidamente, atento a las demoras que suelen ocurrir cuando se agrupan expedientes en megacausas.
Bonadio sostuvo que Los Sauces se conformó con "el objeto de canalizar dinero ilegitimo como contraprestación, al menos en el caso de las empresas del Grupo Báez, de la obra pública adjudicada ilegítimamente". Así, indicó que se constituyó un "inmobiliaria con el objeto de recibir dinero, en locaciones de inmuebles y un hotel, como ilegitima contraprestación por el indebido otorgamiento de obra pública e introducirlo en el mercado financiero a fin de dotarlo de apariencia lícita", sostuvo para incluir el lavado de activos como delito. Para Bonadio, el contador Manzanares "ideó todos los movimientos sociales, contables, inmobiliarios, escriturares y bancarios de la firma Los Sauces S.A., sus socios y la sucesión de Néstor Carlos Kirchner, a los efectos de poder legalizarlos".
Minutos después de firmar el procesamiento a la exmandataria, Bonadio fue uno de los protagonistas del encuentro de jueces federales organizado por la Corte Suprema con el fin de darle la "bienvenida" al juez brasileño Sergio Moro, magistrado estrella del escándalo por el Lava Jato.
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