Hablemos un poco del carry trade (tomar dinero en países con tasas muy bajas y monedas desfavorecidas, para invertirlo en otros activos). La brutal suba del dólar australiano -muy vinculado a los commodities- de las últimas dos semanas (14% frente al yen alcanzando el máximo en 30 años frente al dólar norteamericano, que a su vez trepó un 9% ante el yen) es una clara prueba del resurgir de estas operaciones que comentamos días atrás. La otra favorita con estas operaciones es el real brasileño, cuyo Gobierno impuso este martes una batería de medidas buscando frenar la revaluación. Por otro lado, en el frente europeo sigue creciendo la sensación que las tasas comenzarán a subir en los próximos días, anticipando la decisión del Banco de Inglaterra y la del BCE de subir sus tasas. En los EE.UU., si bien ayer la tasa de los treasuries retrocedió al 3,46%, esto ocurrió tras nueve incrementos consecutivos y tocar un 2,38% hace menos de seis meses. Si bien no hay un consenso sobre cuándo la Fed comenzará a subir sus tasas (ayer el presidente de la Fed de Kansas, Richard Hoenig, volvió a acusar a la política de Ben Bernake, de generar desbalances en el mercado financiero e incrementar las presiones inflacionarias), son contados los que creen que el último paquete de inyección monetaria se prolongará más allá de junio. Aquí es donde el carry trade, alimentado por el BoJ, podría cobrar especial relevancia como fuente alternativa para el fondeo de posiciones especulativas. En tanto y a pesar que el volumen siguió siendo más que magro (apenas 918 millones de acciones en el NYSE, un 19% menos que el promedio diario de 2010), los inversores impulsaron un 0,58% al Dow, que cerró en 12.350,61 puntos, colocando el S&P 500 a punto de marcar el mejor primer trimestre del año desde 1998. Alguien dijo que las acciones son la mejor casa en un vecindario poco recomendable.s
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