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Con TGN no alcanzamos a comentar el nonamestre por apenas horas con el arribo del estado contable. Con ésta, habíamos avanzado en el comentario del semestre, pero el nuevo estado contable nos obliga a descartarlo y abocarnos al nonamestre. Estas idas y vueltas editoriales son nada comparado con los vaivenes regulatorios y judiciales sufridos por las gasíferas a lo largo del año. A esta Transportadora la vemos en los primeros tres meses perdiendo $52 millones, frente a los $45,1 millones que ganaba doce meses antes. Al cumplirse seis meses ganaba $317,4 millones, frente a $160 millones que le quedaban un año antes. Ahora, con nueve meses por detrás el resultado le es favorable en $468.670.000 que debiéramos comparar vis a vis los $11,1 millones que perdía en el nonamestre de 2015. Esta "montaña rusa" de resultados, si bien prometería cerrar el año del lado ganador (perdía un acumulado de $172 millones a diciembre último) no nos deja realizar comparaciones válidas hacia el pasado, ni probablemente emplear el presente de hoy como comparación dentro de un año. ¿Qué más podemos decir?: buen control de los gastos creciendo 26% septiembre/septiembre a un total de $430 millones y una disparada en la carga financiera para prestar atención al crecer 98% en estos doce meses a $661 millones (la golpea la devaluación). En un punto intermedio el manejo de "otros resultados operativos", que de contrarios $328 millones ($322 millones correspondieron a la adquisición del juicio arbitral) pasaron a $60 millones (una merma de 82% o nueve veces más que antes si hacemos abstracción del juicio).
En lo que ella depende de los vaivenes del Gobierno (y este año de la Justicia), vemos sus ventas y costos creciendo 71% y 59% respectivamente, que le permiten arrancar con los $917 millones más que en 2015 que marcaron la diferencia.
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