28 de marzo 2019 - 00:01

May promete alejarse si el Parlamento supera el pantano del "brexit"

El Poder Legislativo busca salidas viables al entuerto a través de una serie de votaciones no vinculantes.

Sacrificio. Theresa May conmocionó la política británica al anunciar su disponibilidad para dejar el cargo a cambio de que el Parlamento destrabe el brexit.
Sacrificio. Theresa May conmocionó la política británica al anunciar su disponibilidad para dejar el cargo a cambio de que el Parlamento destrabe el "brexit".

Londres - La primera ministra británica Theresa May jugó ayer su última carta en una partida desesperada por salvar su resistido acuerdo de “brexit”: prometió a sus diputados dejar el cargo en cuanto logre sacar al país de la Unión Europea.

“Sé que a algunos de ustedes les preocupa que si votan a favor del Tratado de Retirada, lo tomaré como un mandato para pasar rápidamente a la segunda fase de negociación. No lo haré”, prometió durante una reunión con los diputados de su Partido Conservador.

“Sé que existe el deseo de un nuevo enfoque y un nuevo liderazgo en la segunda fase de las negociaciones del ‘brexit’, y no me opondré a eso”, agregó con la esperanza de dar un vuelco a la situación en un momento decisivo para el caótico proceso de salida de la UE.

Tras acordar a Londres un corto aplazamiento en la fecha del “brexit”, inicialmente prevista para este viernes, la UE advirtió que si el Reino Unido no adopta el acuerdo esta semana deberá presentar un plan B antes del 12 de abril.

Ante esta perspectiva, y después de haber rechazado dos veces estrepitosamente el texto cerrado por May con Bruselas, los diputados tomaron el control de la agenda de debates y ayer trataban posibles alternativas que van desde negociar una unión aduanera con la UE hasta convocar un segundo referéndum, pasando por la simple anulación de todo el proceso.

En una cámara muy dividida, la toma de control por los diputados puede tardar más de un día en dar el resultado perseguido: identificar que opción tendría el respaldo de la mayoría. Anoche, la cámara votó un pedido de aplazamiento de la fecha límite, que era este viernes, al 22 de mayo. En tanto, los legisladores rechazaron una ruptura sin acuerdo.

Ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, pidió ayer a los eurodiputados que estén “abiertos a una larga prórroga si Reino Unido desea repensar su estrategia sobre el “brexit’”.

May confía en que esa indeseada perspectiva termine convenciendo a los euroescépticos rebeldes dentro de su partido de la necesidad de aprobar su acuerdo, una estrategia que parece empezar a dar frutos.

“Nos enfrentamos a una elección muy desagradable. Creo que hemos llegado al punto en que es mejor marcharse legalmente que no marcharse en absoluto”, dijo a la radio BBC 4 el conservador Jacob Rees-Mogg, líder del principal grupo euroescéptico.

Para poder esperar que el texto sea aprobado en una tercera votación -organizada tal vez hoy o mañana-, May necesita convencer al menos a 75 de sus propios legisladores. Y varios de ellos habían pedido a cambio que abandonase la dirección del partido y del Gobierno.

Mientras tanto, la Cámara de los Comunes, muchos de cuyos miembros acusan a May de haber perdido el tiempo insistiendo durante meses en un texto que desagrada a euroescépticos y proeuropeos, había decidido a principios de semana arrebatarle al Gobierno el manejo de la agenda de debates para organizar “votaciones indicativas”.

May dijo no confíar en que los diputados logren ponerse de acuerdo, pero advirtió que si lo consiguen no está obligada a acatar el resultado de la votación debido a que no es vinculante.

Si el Gobierno conservador no acepta su decisión, algunos diputados amenazaron con presentar un proyecto de ley para obligarlo.

Es un movimiento parlamentario sin precedentes y para los detractores de la primera ministra demuestra que ésta ha perdido totalmente el control cuando el tiempo se le echa encima.

“Se debe encontrar un plan B para proteger a los trabajadores y a la economía”, lanzó el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn.

Agencias AFP, ANSA, Reuters y Télam

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