30 de julio 2026 - 07:00

La inversión se hundió 7,6% en el primer semestre y no ven señales claras de un rebote para el fin de año

El índice de la consultora Orlando Ferreres exhibió que la inversión sumó su octava baja interanual al hilo. Los especialistas advierten que el Súper RIGI no alcanzará para que haya una recuperación extendida a toda la economía.

La inversión sufrió su octava caída anual consecutiva en junio.

La inversión sufrió su octava caída anual consecutiva en junio.

La inversión sumó su octava caída interanual consecutiva en junio, y se hundió 7,6% en el primer semestre, respecto del mismo período de 2025. Los especialistas no avizoran para la segunda mitad del año señales claras de recuperación sostenida y advierten que el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) y el Súper RIGI son insuficientes para que el potencial rebote se expanda en toda la economía.

El dato mencionado se desprende de la habitual estimación de Orlando Ferreres & Asociados. El índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) de la consultora fue 6,2% inferior al de hace un año y, en términos mensuales, el referencial se contrajo 0,4%, por lo cual se mantiene en una dinámica de "serrucho", alternando rebotes alcistas y repliegues.

Respecto de junio de 2025, los peores números se observaron en el segmento de equipos durables de producción. En los nacionales el declive fue del 9,5%, mientras que entre los importados la cifra marcó un "rojo" de 12,7%.

La excepción vino por el lado de la inversión en construcción, que arrojó una tenue mejora del 0,4% versus junio de 2025.

"Al promediar el año en curso la inversión sigue marchando a niveles muy bajos, y no se ven aun señales claras que inviten a pensar en una recuperación, aunque ciertos rubros puntuales mostraron mejores números en el sexto mes del año. En efecto, la construcción logró ubicarse nuevamente en terreno positivo, y también tuvimos leves subas en los datos de patentamientos de vehículos comerciales pesados", expresó Ferreres en su informe difundido este miércoles.

La serie desestacionalizada de la consultora mostró que la inversión de junio fue la tercera más baja desde octubre de 2024, solo superior a la de abril de este año y a la de noviembre del año pasado. Hacia adelante, si bien la entidad no advierte un escenario que permita proyectar un repunte sostenido, espera que "continúe desacelerando la contracción de la inversión". "El factor que puede cambiar esta lenta evolución es el de las inversiones anunciadas bajo el paraguas del RIGI, pero los plazos y cronogramas de estas inversiones son flexibles, sujetos a cierta discrecionalidad", concluyó el informe.

La inversión no para de caer y hay dudas sobre el aporte del Súper RIGI

Los números reflejan que la inversión está lejos de ser uno de los motores de la actividad económica en la actualidad, tal como pregona el marco conceptual del Gobierno. Por el contrario, las mejoras en el Producto Bruto Interno (PBI) vienen siendo traccionadas por las exportaciones y por el consumo privado, aunque esto último no quiere decir que hayan mejorado las condiciones de vida de la mayoría de los argentinos, sino que responde más a cuestiones metodológicas sobre cómo mide el INDEC esta variable, tal como explicó Ámbito en esta nota.

Según los últimos datos oficiales, la inversión cayó 11% interanual en el primer trimestre de 2026 y acumuló su cuarto retroceso consecutivo, en términos desestacionalizados. Además, desde la organización Fundar agregaron que la inversión representó apenas un 14,3% del PBI, un "mínimo histórico" y "muy lejos del 25% necesario".

Para Misión Productiva, una red de profesionales con experiencia en el sector privado y en el Estado, la dinámica negativa de la inversión se explica por cinco motivos: la debilidad de la demanda y de la masa salarial, la paralización de la obra pública, el mal desempeño de la construcción privada, la falta de crédito y políticas de acompañamiento a la inversión, y la incertidumbre sobre la sostenibilidad futura del esquema económico. "El crecimiento actual, apoyado principalmente en agro, minería y energía, no alcanza para generar un proceso amplio de inversión en el conjunto de la economía, lo que compromete el crecimiento sostenido del país", profundizó.

A partir de estos números preocupantes, la inversión per cápita se ubicó un 21,8% por debajo del récord de 2018, previo a la corrida cambiaria que significó el comienzo del fin del gobierno de Mauricio Macri. "Comprar una máquina es apostar al futuro. Cada vez menos empresas lo hacen", alertó Fundar.

En cuanto al aporte que puede realizar el RIGI y el Súper RIGI, la entidad sostuvo que el programa es una respuesta a un "problema real", como lo es el escaso nivel de inversión que atraía el país hacia 2023, pero que está "mal resuelto". En ese sentido, señalaron "dos problemas serios": los beneficios "megaexcesivos a sectores que no lo necesitaban porque ya venían invirtiendo", como minería y energía, y la falta de una estrategia que busque generar encadenamientos de los sectores más pujantes con otras actividades que pueden ser proveedoras.

Al respecto, el investigador de Fundar y del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), Emiliano Libman, dijo a este medio que los sectores que concentran los proyectos del RIGI representan "una fracción muy chica de la inversión como para arrastrar el total". "A lo mejor ayuda a que deje de caer la inversión, pero no espero un repunte a corto plazo", acotó.

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