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Tiger Woods domina la escena en Augusta
Ángel Cabrera, el único argentino que participará en Augusta, donde Tiger Woods parte como máximo favorito al título del primer Major del año.
Además de sus problemas personales, durante estos últimos tiempos Tiger ha estado luchando con sus conocidos inconvenientes físicos, fundamentalmente en la rodilla izquierda, que lo han obligado a modificar por completo su swing. Fueron más de dos años de trabajo, que le costaron caer por debajo del puesto 50 del ranking mundial, y que, recién ahora, empiezan a rendir sus frutos. Sean Foley es el nuevo nombre del éxito de Tiger y la sociedad parece que perdurará por largo tiempo. Atrás quedaron Butch Harmon y el más reciente Hank Haney, quienes en el parecer de Woods no pudieron encontrar el secreto para que se produzca su resurrección golfística. Tiger conoció a Foley tras verlo trabajar con Justin Rose (3 del mundo), Hunter Mahan, Stephen Ames y Sean O'Hair. De todos ellos, a Tiger le llamó la atención que cada swing fuera diferente. Y entonces decidió averiguar el motivo.
Descubrió que Foley no trabaja pensando en la condición de un golfista, sino en la de un atleta y su biomecánica. Por eso los swings de sus jugadores no son vistosos, aunque sí muy efectivos. Foley busca que todo funcione desde un punto de vista científico, haciendo hincapié en que la distribución inicial del swing debe estar en un 55 por ciento del lado izquierdo del jugador para culminar en el 80 por ciento durante el finish. Sus detractores dicen que estos métodos son un plagio y además ponen en duda su éxito, pero Foley se defiende: "El swing de Tiger era bonito. Él ganó todo lo que estaba a su alcance, incluidos los cuatro Grand Slam consecutivos, pero su rodilla se rompió y en estos últimos años ha tenido que pagar el costo de hacer ese swing maravilloso".
Está claro que Foley no tiene ningún interés en que Tiger Woods vuelva a tener el swing de antes, aunque muchos lo añoren. El cuerpo a los 37 años no es el mismo que el de 20. Tiger Woods lo entendió y ahora buscará ganar lo que le queda pendiente con este nuevo swing que pondrá a prueba en Augusta.
Mientras tanto, muchos jugadores aprovecharon la jornada para hacer sus últimos ajustes y jugar el tradicional torneo de Par 3, entre ellos Ángel Cabrera, a quien le gusta jugar el Masters sabiendo que nadie lo tiene en cuenta como favorito, tal como sucedió en 2009 cuando ganó aquí en Augusta National. Claro que su nivel actual dista mucho del de hace cuatro años, aunque en este torneo parece siempre encontrar la motivación y la inspiración que su juego necesita. Entre los posibles adversarios de Tiger, además de Rory McIllroy, quien no lo ha ganado nunca, figuran Mickleson, Donald, Scott y Snedeker, aunque la lista resulta mucho más larga.
Augusta se pone en marcha, con expectativa de público y prensa colmada. Con cancha y tiendas abarrotadas de fanáticos dispuestos a llevarse todo y no perderse un minuto de lo que suceda en este Masters que, para muchos, podría ser el punto de inflexión que marcará el inicio de una nueva era golfística.


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