30 de mayo 2011 - 00:00

Tigre aprovechó rotación de Vélez

Denis Stracqualursi y Diego Morales festejan el primer gol de Tigre, que ganó y se aleja de la Promoción.
Denis Stracqualursi y Diego Morales festejan el primer gol de Tigre, que ganó y se aleja de la Promoción.
Uno festejó la obtención de los tres puntos como si hubiera conquistado el título; el otro sufrió como si lo hubiera perdido. La victoria le dio a Tigre más oxígeno para salir del ahogo de las cercanías de la Promoción. Para Vélez, la derrota significó una luz de alerta para sus pretensiones de coronarse campeón, a tal punto que si hoy Godoy Cruz le gana Gimnasia lo alcanza en lo alto de las posiciones.

Es verdad que el equipo de Victoria se aprovechó de la rotación de Vélez (debe jugar la revancha el jueves ante Peñarol por las semifinales de la Libertadores), que comenzó jugando con sólo tres titulares (Barovero, Ortiz y el «Burrito» Martínez), pero eso no le quita mérito a un triunfo que lo coloca por encima de Arsenal, River, Gimnasia y Quilmes en la parte de la tabla más temida.

Por actitud y concentración, Tigre asumió este encuentro como una verdadera final. Trató de controlar a su rival, cortándole el circuito de juego que pudiesen diseñar Juan Manuel Martínez y David Ramírez, muy aislados del resto de sus compañeros.

En el primer tiempo, el local pegó justo, a los 25 minutos, con un penal convertido por Stracqualursi, después de una falta de Bella a Galmarini.

Vélez tardó en reaccionar y lo hizo recién en la segunda mitad. Con el atrevimiento de Álvarez y algunas pinceladas de Ramírez, el conjunto de Ricardo Gareca se animó a pelear más arriba y «Riquy» Álvarez, a los 17, sacó un latigazo que se tradujo en el empate parcial.

El DT Arruabarrena mandó rápidamente señales desde el banco. Adentro Rubén Botta (para tener la pelota) y Gastón Ángel Díaz (para intentar equilibrar la lucha en el medio). Y el exvolante de Colegiales se erigió en héroe inesperado, marcando el 2-1 definitivo.

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