Las primeras conjeturas sobre la causa material del hundimiento apuntan a la rotura en un codo de la tubería de "gran achique" que atraviesa la sala de máquinas. Se trata de un caño de 6 pulgadas de diámetro que se usa justamente para maniobras de expulsión de agua de la sentina (el fondo del compartimiento de máquinas) cuando ésta se inunda. Todos los buques poseen el circuito de "gran achique" (el verbo achicar en terminología naval indica sacar agua acumulada) conectado a bombas con gran caudal de extracción. "El buque estaba sometido a la corriente marina de las bajamares y pleamares, amarrado por casi diez años en una misma posición y en la bajamar parte del casco apoyaba en el fondo, son condiciones que debilitan la estructura y además si tenía agua de mar en su interior, la corrosión ataca sin piedad fisurando los metales", describió un perito naval consultado por este diario. "Conozco que el destructor no tenía ninguno de los motores ni principales ni auxiliares, tampoco equipos de armas, era un casco vacío cuyas curvas de estabilidad no responden a las de diseño con todos los pesos a bordo, esa condición favoreció que la nave se tumbara con tanta rapidez", agregó el perito. La oxidación que produce el agua salada o ambiente húmedo en los metales es muy virulenta por un efecto electroquímico. Y todavía puede ser peor debido a las corrientes eléctricas (galvánicas o parásitas) en el casco, producidas por fricción a raíz del movimiento del barco por las mareas.
Los buzos de la Base Naval de Puerto Belgrano harán hoy una inmersión para verificar si el navío ya asentó en el fondo y si está estabilizado para poder ingresar a sus entrañas y evaluar cuál fue la causa de la entrada de agua.
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