- ámbito
- Edición Impresa
Todo por un sueño
Un club en franco desarrollo. Tafí Viejo Rugby Club y un partido frente a Corsarios. Con mucho esfuerzo, un grupo de jugadores y amigos llevan adelante un sueño en común.
Pero entonces comenzó el peregrinaje por distintos sitios hasta encontrar su lugar en el mundo. Los primeros años jugaron en el Complejo Deportivo Municipal cercano al club Juventud Unida.
Dos años después, se mudaron al mítico barrio Próspero Mena, en unos terrenos prestados por una reconocida familia de la zona. Ya en 2005, tuvieron que hacer de local en otro municipio, el de Yerba Buena, ya que los buenos amigos del Jockey les prestaban la cancha para hacer de locales. Hasta que por fin llegaron al lugar indicado, entre los montes y los incipientes cerros que les dan un marco único al lugar. Durante unos años parecía que todo iba sobre rieles. Pero un conflicto por los terrenos comenzó a sacudir esa calma.
Desde que se inició este problema recibimos un montón de 'atentados' contra las instalaciones. Algo terrible para nosotros que levantamos todo esto con mucho esfuerzo, explicó Castro.
Y no exagera. Es que todos los miércoles, llueva o truene (cabe destacar que en esa zona siempre hacen 3 o 4 grados menos que en la ciudad) los muchachos se juntan. Algunas veces deliberan sobre lo hecho o sobre los pasos a seguir. Otras veces llevan nuevas propuestas para que sean escuchadas. En ocasiones ni eso, se juntan por placer y por amistad. Pero desde un tiempo los convoca algo más fuerte. Es que el Rafa Delani, los Tanos Merletta, Chikitín, el Negro Bustos, el Kily, el rengo Galván, el gordo David, Miguel y el cara i' prócer (los llamados Dinosaurios de la Comisión Directiva) se juntan a laburar en el quincho. Sí, con las instrucciones que les da el albañil, los muchachos agarran pala y fratacho y se ponen manos a la obra. Es lo que hicimos siempre. Nosotros cortamos el pasto, construimos los vestuarios y ahora estamos tras el sueño del quincho, señaló Gustavo.
Luego, al presidente de esta quimera se le entrecorta la voz y se le ponen los ojos vidriosos. Son los gestos de uno de los tipos que llevan adelante la porfía, aunque el viento venga fuerte y de contra. No te imaginás cómo defendemos este lugar. Una vez nos regalaron 30 árboles para plantar. Plantamos uno cada uno de los integrantes de la Comisión Directiva. Soñábamos con ser viejos y tirarnos a dormir allí. Pero vinimos al otro día y por el conflicto con los terrenos los incendiaron a todos. Sacaron las haches y las tiraron al piso. Yo vi a chicos llorando de ver cómo quedó todo. Pero nos repusimos y esa misma tarde plantamos el doble de cantidad de árboles, confesó.
Hoy, Gustavo y los otros 20 'locos' miran orgullosos como Tafí Viejo Rugby Club mueve a 210 jugadores entre juveniles y la primera. Que convoca a otras tantas chicas en el hockey. Que ese amor por el rugby los invita a seguir so-ñando. Que el sentido de pertenencia por sus pagos no se negocia. De hecho, la camiseta del club es de color amarilla y verde, como el limón, fruto insignia de la ciudad. Esos 'locos' se niegan a que la realidad los vuelva a arrojar en el punto de partida. Como verdaderos héroes anónimos contagian a los chicos de esa pasión que los conmueve, que los moviliza. Enseñan el camino de la vida desde la construcción de sueños, desde el trabajo con las propias manos. Todo eso detrás de una pelota de rugby.


Dejá tu comentario