Lejos de anunciar un Mundial alternativo, como era el plan original, la conferencia de prensa que la Asociación de Constructores de Fórmula 1 (FOTA) celebró ayer en Bolonia se convirtió en un elegante «agradecimiento» a Max Mosley, el derrotado presidente de la FIA.
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«Él hizo muchísimo por la F-1, particularmente para mejorar la seguridad», lo elogió Luca Cordero di Montezemolo, presidente de Ferrari y de la FOTA, que el miércoles mismo había calificado de «dictadura» la gestión de Mosley como presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). Mosley, que está en el cargo desde 1993 y amenazaba con postularse para un nuevo mandato, anunció que cesará en octubre, en medio de versiones que fortalecen a Jean Todt, ex Ferrari, como un eventual sucesor.
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